sábado, 27 de diciembre de 2014

Feliz Kwanzaa

Como la Navidad es tiempo de reunirse con la familia, hoy nos vamos de escapada navideña para visitar a los descendientes de los esclavos africanos que llegaron a América a partir del siglo XVI. Ya ha pasado Noche Buena, pero no llegamos tarde a la fiesta familiar que muchos afroamericanos celebran en estas fechas porque es precisamente cuando el día de Navidad llega a su fin que empieza la celebración de Kwanzaa.


Unidad, autodeterminación, responsabilidad, economía cooperativa, objetivos colectivos, creatividad y fe. No sólo son principios, son las siete velas que marcan los días en los que se celebra Kwanzaa, una fiesta navideña en cuanto a que coincide en fecha y espíritu. Pero sólo en eso porque aunque Kwanzaa es también tiempo de sentir más cerca a la familia, no es una festividad religiosa y, sobre todo, es un espacio para que los afroamericanos conecten con su herencia cultural e histórica. 

Familia afroamericana celebrando Kwanzaa. / Fotografía tomada de bet.com.-

Por eso, cuando el activista negro Maulana Karenga ideó en 1966 esta celebración se basó en una frase swahili: Matunda ya kwanzaa, que significa “primeros frutos de la cosecha”. Para Karenga, ya era hora de “dar a los negros la oportunidad de celebrar suhistoria, en lugar de imitar a la sociedad dominante”. Es más, llegó a afirmar que Kwanzaa era “una alternativa a la Navidad”. Eran tiempos de panafricanismo, de reforzar la cultura y la identidad africana diezmada por las diásporas, la esclavitud y la colonización.

Kinara, Kikombe cha umoja y frutos en una mesa decorada
para Kwanzaa. / Fotografía de Tiana Reid.-
Pero, como suele ocurrir, con el tiempo los movimientos de exaltación (para bien o para mal) se calman. En la actualidad, los dos millones de personas que se calcula que celebran Kwanzaa lo hacen compaginándola con otras fiestas de carácter religioso, como la Navidad. Y lo hacen sin dejar de mantener intacta la filosofía con la que se creó, en la que precisamente recuperando el carácter de comunidad de su cultura tradicional se refuerza la identidad de un colectivo al que también pertenecen. Así, cada uno de los siete días que dura esta celebración, los descendientes de los africanos encienden una vela de la kinara (el nombre que se le da al candelabro utilizado para esta fiesta) rescatando del tiempo cada uno de los valores de su cultura tradicional. Hoy, por ejemplo, se da luz a la autodeterminación con la llama de la segunda de las siete velas que se encienden en unas casas decoradas para la ocasión con telas africanas y frutas frescas que representan esos primeros frutos de la cosecha que dan nombre a Kwanzaa. También se rinde respeto y gratitud a los antepasados bebiendo del kikombe cha umoja, un cáliz que se va pasando de unos a otros hasta que toda la familia ha bebido. 

De esta manera, los afroamericanos incorporan elementos de su herencia cultural, de su propia historia, para reforzar una identidad que no se ha perdido. Como los árboles, que con el tiempo acogen hojas y flores a su copa, pero que sin sus raíces no tendrían razón de ser. 

Libro y sellos estadounidenses con motivo de Kwanzaa.

martes, 11 de noviembre de 2014

A golpe de clic

Hay algo más extendido en África que cualquier enfermedad contagiosa. Este continente lo que irradia es juventud, tanto que la media de edad de la población de la mayoría de los países no llega a los veinte años. Hoy yo también voy a generalizar, voy a hablar de una lucha encabezada por los jóvenes africanos que se está expandiendo por todo el continente y lo está haciendo a golpe de clic.


Para que un movimiento ciudadano desarrollado en África se diera a conocer fueron necesarias inmolaciones y dictadores que huían del país. Y, como si esto no fuera ya lo suficientemente llamativo, además se le puso un nombre: ‘Primavera Árabe’, el complemento perfecto para presentar en sociedad este levantamiento popular. Sin embargo, antes de que esto ocurriera ya unos kenianos revolucionaron la red hasta tal punto que fueron nombrados Mejor Weblog 2010 por los prestigiosos Premios BOBs (The Best of The Blogs), que anualmente nominan a los mejores plataformas del mundo comprometidas con el activismo en Internet. En esa edición el galardón fue a parar a Kenia, concretamente al software Ushahidi, que en swahili significa ‘testigo’. Una denominación que se ajusta bien al servicio que ofrece esta plataforma a la que los ciudadanos envían información, que una vez contrastada, es volcada a un mapa interactivo para mostrar la evolución de un acontecimiento en tiempo real. De esta manera, todos podemos ser testigos de situaciones que habitualmente ignoramos.

A esta idea se sumó Wonzomai, en Costa de Marfil; o Blogging Ghana, quienes han visto tal participación ciudadana a través de la creación de blogs, que han lanzado una campaña para crear un centro de medios sociales donde interactuar y lanzar ideas en común. Todo esto ocurría en África antes de la 'Primavera Árabe', pero ya en pleno proceso de revolución social en Túnez se crea el partido Movimiento de los Jóvenes Patriotas Tunecinos, también llamado“el partido de Facebook” porque cuenta con 34.000 ‘Me gusta’ frente a sus 15.000 afiliados.

Infografía tomada de la web de Africtivistes.-
Ahora la web africtivistes.org pretende reunir a todos los jóvenes activistas africanos para dar difusión a sus causas sociales en Internet. Detrás de esta página está el blogero Cheikh Fall, quien también formó parte de la plataforma Sunu2012 que contribuyó a impedir en Senegal la reelección de Abdoulaye Wade, tras once años en el poder. También en 2012, en la República Democrática del Congo, se crea el movimiento juvenil LUCHA que denuncia la violencia y la falta de recursos básicos que sufre este país. Sus casi 10.000 ‘Me gusta’ en la conocida red social no son en vano: en junio de este año lograron movilizar a 3.000 personas para reclamar agua potable en Goma, capital de Kivu del Norte.



Fotografías de la campaña 'Goma quiere agua'
de LUCHA / facebook.com/lucha.rdcongo
Prepárense. Remuévanse en sus sillones gobernadores perpetuos, aflójense la corbata magnates de multinacionales porque a lo lejos ya se perciben transformaciones en los países africanos; aunque por ahora sólo se escuchen miles de clics.

martes, 4 de noviembre de 2014

El poder del sexo

“Ningún hombre, ni amante, ni marido se acercará a mi descapullado”, así empiezan los votos de Lisístrata, la protagonista que da nombre al clásico griego de Aristófenes en el que las mujeres de Grecia emprenden una huelga de sexo. Es ficción; pero en África está muy viva. Tanto que este juramento, escrito hace 2.400 años, acaba de ser resucitado en Sudán del Sur.


Mujeres de Sudán del Sur / Foto tomada de librered.net.-
El país más joven del mundo tiene sólo tiene tres años y ya está en guerra. En diciembre de 2013, un golpe de Estado llevó a Sudán del Sur a un conflicto queha dejado cientos de muertos y miles de desplazados. Además, su población prácticamente ha empatado una guerra con otra porque, desde 1955 hasta 2011, este territorio luchó hasta conseguir independizarse de Sudán. Por ello, no es de extrañar que los sudaneses del sur estén hartos de tanta batallita. Sobre todo sus mujeres, quienes han sufrido innumerables violaciones sexuales usadas como arma de guerra entre familias de uno y otro bando.

Ahora un grupo de activistas por la paz ha hecho un llamamiento a todas sus compatriotas para que no mantengan relaciones sexuales con sus parejas hasta que acabe la guerra civil. Y esta es sólo la primera acción; tal y como han señalado expertos internacionales, la huelga de sexo puede ayudar a establecer la paz pero no será efectiva si no va acompañada de otras estrategias. Por eso, las pacifistas de Sudán del Sur están intentando unir a sus filas a las mujeres de los dos líderes enfrentados para que presionen a sus maridos en pro de una reconciliación nacional.
Leymah Gbowee es una trabajadora social liberiana.
Encabezó las protestas femeninas contra la violencia en Liberia.
En 2011, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz. / Foto
tomada de TV5 Specials,-

El boicot sexual no sólo ha sido utilizado en este país, antes también en Togo, y en Kenia y Liberia, donde empezó este fenómeno que más tarde se imitaría en países de América, Europa y Asia. No es para menos, Liberia puso fin a catorce años de guerra civil tras una serie de protestas femeninas, entre las que se encontraba precisamente la huelga de sexo.                          

Si algo tienen en común los 54 países que componen África, más aún que el hambre, la pobreza, las enfermedades o los conflictos, es la capacidad de la mujer africana para sacar adelante todo lo que se proponga. En cuestiones bélicas, con este tipo de iniciativas logra hacer de las olvidadas guerras del continente algo llamativo, lo que demuestra que su arma de mujer trasciende la cama para conseguir algo tan difícil como poner los problemas de los países africanos en el mapa. 


martes, 28 de octubre de 2014

Hambre de (buenas) noticias

Se han alineado todos los planetas, y si no es eso, desde luego se trata de algún otro fenómeno paranormal porque, aunque no hayan abierto portadas y programas de informativos, estos días han llegado buenas noticias desde los países africanos. ¿Qué pasa, que en África ya no hay pobreza? No, hay pobreza. ¿Qué en África ya no hay conflictos? No, hay conflictos. ¿Acaso se ha extinguido el hambre y ya no hay enfermedades infecciosas y los derechos humanos están siendo reconocidos? No, no y no. Sigue habiendo de todo eso, pero como vamos a ver, en cincuenta y cuatro países eso nunca es todo lo que ocurre.


Dos son las noticias positivas procedentes del continente africano que sí se han dado a conocer en la mayoría de los medios de comunicación. Una porque está emitida desde Europa, y la otra porque afecta a los ciudadanos occidentales ante la alarma creada por los medios de comunicación.

Fotografía tomada de channelinitiative.org.-
En el primer caso, se trata de la decisión del Parlamento Europeo de conceder el Premio Sajarov a la libertad de conciencia a Denis Mukwege. El galardón, que pretende reconocer los esfuerzos de quienes defienden los derechos humanos, ha vuelto a situar en el mapa un conflicto olvidado desde que en 2003 se dijera que había terminado una guerra que aún hoy está presente en forma de luchas entre grupos armados, asesinatos, familias obligadas a dejar su hogar y miles de víctimas de violaciones que se viven a diario en la República Democrática del Congo. Una situación extensible a la imagen que se tiene de África, como un todo. Un todo en el que suelen pasar desapercibidas las partes. En el caso de este país africano, la parte del conflicto ignorada es algo tan llamativo como un templo de defensa de los derechos humanos en medio del caos. Es el Hospital Panzi, al que el doctor Mukwege ha dedicado su vida, literalmente. No sólo porque ha tratado a más de 30.000 mujeres violadas desde que este centro sanitario fuera solo un par de tiendas de campaña; sino porque tras denunciar la brutalidad de la guerra ante la ONU, casi una década después de que se diera por concluida, su mujer fue secuestrada y él sufrió un intento de asesinato. Y aún así decidió quedarse en su país para seguir haciendo su trabajo. Una muestra viviente de que en África hay otra lucha, la de los derechos humanos.

También se ha difundido en masa que ya son dos los países africanos que respiran oficialmente tranquilos al ser declarados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) libres de ébola. El primero ha sido Senegal, que consiguió que el único paciente contagiado de su territorio lograra superar la enfermedad sin extenderla. Unos días después le tocó el turno a Nigeria; el país más poblado de África ya no es una amenaza.

Fotografía tomada en Angola por PNUD.-
Hasta aquí la información que los medios de comunicación convencionales han difundido sobre los acontecimientos africanos. Nada se ha dicho del último informe de la FAO que determina que Angola está más cerca de erradicar el hambre, con un 70% menos de personas desnutridas desde 1990. Tampoco ha llamado la atención del foco informativo internacional que este país haya anunciado que cultivará arroz donde antes había explosivos. Para el año 2015 serán ya 10.000 hectáreas libres de las minas antipersona que, consecuencia de la guerra civil que sufrió el país hasta 2002, han dejado ya más de 100.000 mutilados.

Mariam Sow / Fotografía tomada de wdf-projetke.de
Tampoco ha tenido mucha repercusión que el presidente que más años lleva en el poder de todo el mundo, Teodoro Obiang, haya decretado una Amnistía General para todos los presos políticos de Guinea Ecuatorial; ni que el FMI haya afirmado en su último informe que mientras importantes economías como la china o la brasileña se hunden, en África se espera un crecimiento económico del 5,2% para 2015. Y aún cuando los datos y porcentajes no cambien en gran medida la realidad de la mayoría de los africanos de aquí al año que viene, hay aún mejores noticias, como conocer a Mariam Sow, una senegalesa que preside la ONG 'Enda Pronat', que “comenzó luchando contra los pesticidas” y ahora lucha contra el acaparamiento de tierras. Nos la presenta Jose Naranjo, en Planeta Futuro de El País, un blog que es una de las excepciones al menú del día que nos dan los principales medios de comunicación y que consumimos sin rechistar, aunque repitan plato en desayuno, almuerzo y cena. 
¿Se han preguntado alguna vez todo lo que nos estamos perdiendo por tragar siempre lo mismo?

martes, 14 de octubre de 2014

Cine 'made in' África

El Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT) sube este miércoles el telón de su undécima edición, después de que en la anterior se tuviera que hacer un llamamiento al público para que perdiera el miedo a las películas procedentes de África y demostrara “que quiere el festival” en la ciudad. A la vista de la vuelta del evento este año parece que Córdoba sigue apostando por las creaciones africanas, pero ¿por qué cuesta tanto que éstas lleguen al espectador occidental?


Cartel del FCAT 2014, del fotógrafo
Javier Hirschfeld / Toda la información
del festival aquí.


No crean que el cine procedente de África es algo nuevo y falto de rodaje. Como si le faltara ritmo, incluso calidad. Los hermanos Lumière dieron el pistoletazo de salida a la historia del séptimo arte con una proyección pública que tuvo lugar en Francia en 1895. La primera película creada por un africano se remonta a 1924, una producción tunecina que tiene por título ‘Ghézal, la hija de Cartago’. Luego, si les parece lento y sus historias aburridas, no es por falta de experiencia.

Tampoco porque este cine esté falto de polémica. La película que marcó un antes y un después en las creaciones cinematográficas africanas fue ‘Borom Sarret’, dirigida por el senegalés Ousmane Sembene en 1963. A pesar de estar hecha medio siglo antes, esta película cuenta una historia que bien podría ser la del joven Mohamed Bouazizi, aquel que desde Túnez propagó la chispa de la llamada "Primavera árabe". Descubran ustedes mismos si tiene o no un final distinto.
También ofrece aventura como la que presenta el maliense Souleymane Cissé en ‘Yeelen’ (La Luz), que recibió en 1987 el Premio del Jurado del Festival de Cannes. Y por supuesto drama, comedia y hasta cine de acción. Un género prácticamente inexplorado en el continente, pero que en Kampala, la capital ugandesa, tiene su propio sello: Wakaliwood, que sin ser Nollywood (el diamante en bruto de la industria del cine en África) ha logrado dar el salto desde el barrio de Wakalinga, donde se encuentra la productora de películas de acción africanas, hasta llegar a Estados Unidos para mostrar historias rodadas en Uganda.


Cuando el arte africano llegó a las antiguas metrópolis éstas encontraron en él el pretexto perfecto para argumentar la necesidad de civilizar a las primitivas sociedades del continente, tan distintas, tan retrogradas. Hasta que el arte europeo se estancó, entonces las esculturas y las máscaras africanas sirvieron de inspiración al cubismo, que dio origen a las vanguardias artísticas del siglo XX. ¿Quién dice que con el cine no puede ocurrir lo mismo?

Secuencia de 'The Wooden camera', de Ntshayheni Wa Luruli (2003).-

martes, 7 de octubre de 2014

Tierra de contrastes

África es un territorio plural, en tanto en cuanto es el continente con más países del mundo. Cincuenta y cuatro países que albergan múltiples realidades. Pero si algo caracteriza a África, más incluso que la explotada imagen que se hace de hambre, violencia y pobreza, es el contraste que ofrecen la mayoría de los Estados que la componen. Por ejemplo, en la diferencia abismal que existe entre las capitales y las zonas rurales; entre los lucrativos recursos naturales y las altas tasas de pobreza; entre la población muy rica y la población que vive en la miseria. O también que la segunda región con la tasa más alta de hambre del planeta, sea también la mayor proporción global de tierra cultivable.


Más de la mitad de los campos potencialmente cultivables del mundo están en África, una tierra donde 227 millones de personas pasan hambre, según la última estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (la FAO, por sus siglas en inglés). De hecho, el top ten de países con una situación alimentaría extremadamente alarmante, que registra el Índice Global del Hambre, está compuesto por ocho nacionalidades africanas. ¿Cómo es posible que ocurra esto en un continente que posee el 60 por ciento de la tierra agrícola de todo el mundo?

La respuesta la dieron los propios agricultores africanos a los Ministros de Agricultura y Comercio en el encuentro que tuvo lugar en Etiopía para preparar la Cumbre de la Unión Africana de 2014, declarado año de ‘Agricultura y seguridad alimentaria en África’. Para quienes trabajan la tierra, el problema está en la falta de acceso a los cultivos, la escasez de semillas y las dificultades para conseguir créditos con los que realizar las inversiones necesarias.

Fotografía de las tierra de Maputo, Mozambique,
tomada por R.Hammond / National Geographic.-
Inconvenientes a los que se suma un sistema de infraestructuras insuficientes, con carreteras dañadas, así como escasos puentes y embalses; técnicas agrícolas agresivas para la tierra; falta de sistemas de riego; una cada vez más presente inestabilidad climática; y también que unos 60 millones de hectáreas de tierra y agua del continente están en manos extranjeras, tal y como denuncia la ONG Grain. Para que se hagan una idea, esta cifra del volumen de acaparamiento de extensiones de cultivo es como si España entera (y aún más, porque las hectáreas que abarca el territorio español apenas sobrepasan los 50 millones) se dedicara sólo a la agricultura al tiempo que la mayoría de los españoles tienen dificultades para alimentarse. Si bien es cierto que sólo entre Senegal y Sudáfrica hay 400 millones de hectáreas de tierra productiva, de la cual solo se trabaja el 10 por ciento, tal y como apunta Miguel Ángel García Vega en El País.

Frente a estos desafíos, los políticos africanos están empezando a darse cuenta de la importancia de invertir en el desarrollo agrícola. Muestra de ello es el proyecto de la Muralla verde africana, que poco a poco va avanzando en su propósito de construir una gran barrera vegetal que atraviese de lado a lado el Sahel para frenar el hambre y la erosión de la tierra. O iniciativas más modestas pero tan necesarias como la de crear una Universidad Agrícola en Benín.

Fotografía tomada del portal
de la Fundación África Dream.-
Los contrastes que ofrecen los países africanos a menudo se perciben más bien como contradicciones pero, si se enumeran los factores, las piezas encajan. Y cuando eso ocurre es más fácil avanzar para hallar la solución del puzle. 

martes, 30 de septiembre de 2014

Los conflictos silenciosos

Para Malaui es el Lago Malaui, para los tanzanos es el lago Nyassa y en lengua inglesa se le conoce como el ‘lago Livingstone’, por ser este explorador el primer europeo que lo conoció. Estas son las nacionalidades implicadas en un conflicto territorial que después de medio siglo parece comenzar a solucionarse.


Tres países rodean el lago Malaui-Nyassa, pero sólo dos se encuentran divididos en una disputa por él. Desde que en la década de los sesenta se declararan estados independientes, Tanzania y Malaui se encuentran inmersos en una contienda por determinar a quién pertenece el tercer lago más grande de África. La orilla mozambiqueña también delimita con sus aguas, pero Mozambique ha actuado como el tercero en una discordia en la que sólo ha participado como mediador entre unas partes con ninguna voluntad de ceder en la negociación. Hasta ahora.

El Gobierno malauí ha anunciado que ya se están llevando a cabo conversaciones diplomáticas ante la “importancia de llegar un acuerdo”. Una importancia que no tiene tanto que ver con esta fuente de agua dulce, sino con el posible oro negro que alberga. Y es que Malaui, con la mayor proporción de costa sobre el lago, abrió la veda a las exploraciones de petróleo desde que en 2012 concediera la licencia a la compañía británica Surestream Petroleum. Para proceder a la prospección, Tanzania ha exigido que se llegue a un acuerdo sobre los límites del Malaui-Nyassa, cuya frontera este país sitúa en la mitad de la masa de agua, acogiéndose al derecho consuetudinario internacional. Y a la vista de la nueva voluntad de diálogo, parece que ha funcionado.

Y esa es la importancia de llegar a un acuerdo. No tiene importancia que más de dos millones de habitantes de dos Estados con altos índices de pobreza subsistan de la pesca de este lago; ni que se estime que alberga más especies endémicas de peces que ningún otro lago del mundo; ni siquiera importa que sea Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO. 

Pescador en el lago Malaui-Nyassa / FOTOGRAFÍA
TOMADA DE ipsnoticias.net
Cuando Tanzania y Malaui se independizaron y dejaron de ser colonias europeas, ni uno ni otro recuperaron la organización territorial que tenían antes de la ocupación. Un germen de conflictos que se ha extendido por gran parte de África y del que estos países no son excepción. La diferencia es que en el caso del Malaui-Nyassa no se han producido matanzas ni se han puesto en peligro intereses internacionales. Es un conflicto territorial silencioso por el que el negocio del petróleo ha podido entrar sin hacer ruido.

domingo, 21 de septiembre de 2014

El lado oculto del souvenir

Ahora que el verano llega a su fin quizás crea que se le han acabado las ocasiones de escapar de la rutina. Pues bien, no es así del todo. Al menos no lo es sí es usted de aquellos que se trae de su viaje un souvenir. Sobre todo si ha podido irse de vacaciones a un lugar que se encuentre lejos no tanto en kilómetros sino en lo distante, distinta, que puede resultar la realidad que allí se encuentra. Como cualquier país de África, por ejemplo.


Máscaras africanas / Fotografía tomada de escuelapedia.com
En el mundo globalizado de hoy en día se puede comprar una máscara africana hasta en Roma. Ése es el estigma del souvenir, su falta de autenticidad. No sólo por su auténtica procedencia, sino porque son entendidos como objetos realizados en cadena sin más fin que el de su venta. Sin embargo, si atendemos a su etimología, esta palabra francesa significa ‘recuerdo’. No tiene por qué ser un artículo de compra, puede ser una concha de las tantas que puede haber en una hipotética playa de un viaje y que tiene la capacidad, ya de vuelta a casa, de trasladar al viajero al lugar al que fue para coger aire.

Un souvenir es, según la antropóloga Emma Poulter, un “recuerdo encapsulado”, porque tiene la capacidad de atrapar en un objeto la experiencia vivida fuera de la cotidianidad. Así lo señala en un estudio sobre la colección de objetosde África Occidental pertenecientes al Museo de Manchester, a través del cual Poulter no sólo establece que el papel del souvenir es materializar el recuerdo sino que es también la evidencia de la nostalgia por lo primitivo. 

Tribu Kara / Fotografía tomada de spanish.china.org.cn

Por eso, todavía hoy, viajar a lugares como África puede parecer viajar al pasado, si el eje del tiempo que se utiliza es exclusivamente el que atañe al presente de Occidente. Pero conocer estas sociedades es también volver a los orígenes, a lo imprescindible. Y es entonces cuando lo “primitivo” no es entendido como un retroceso, sino como la recuperación de lo perdido. Soltar el lastre de las necesidades creadas y desconectar para conectar con uno mismo. De ahí que se utilice la expresión escaparse unos días (nos traigamos o no un souvenir).

sábado, 30 de agosto de 2014

Peor que el ébola

El virus del ébola no ha alcanzado repercusión mediática hasta que no ha afectado a ciudadanos occidentales. Una situación que ha traído más reacciones internacionales en lo que va de verano que en los más de seis meses que han pasado desde que se registraron los primeros posibles casos de este brote que se ha extendido desde Guinea Conakry hasta llegar a Sierra Leona, Liberia, Nigeria y ahora también a Senegal. Ante la indudable relación que existe entre la inminente respuesta internacional y el reciente eco que los medios de comunicación han dado a la enfermedad, cabe preguntarse: ¿la inconsistencia del apoyo prestado para frenar el ébola no irá en paralelo también a la escasa calidad del tratamiento informativo que se le ha dado?


En el mundo de la información que se de a conocer o no un acontecimiento depende (entre otras cosas) de su cercanía, es decir, del grado en el que el ciudadano perciba que la noticia le afecta. Por ello, no es de extrañar que, en un sistema mundial basado en la polarización entre Occidente y el resto de sociedades, para que un escenario no occidental sea cercano a la sociedad de los ‘países desarrollados’ éste ha de plantearse como una amenaza.

Es entonces cuando el tratamiento mediático que se da a lo que ocurre en los países africanos cambia. Una transformación que no tiene tanto que ver con que nunca antes un brote de ébola había provocado tantos muertos, o con que nunca había llegado a África Occidental. Tampoco con que hasta ahora ninguna cepa de este virus había traspasado las fronteras del país en el que tenían lugar las infecciones. Más bien estos hechos inéditos sirven para respaldar un enfoque informativo que tiende, por lo general, a difundir la imagen de África como un todo, una cuna de desgracias que ahora parece que puede desbordarse. Y es ahí, en ese peligro, donde está el tan oportuno acontecimiento llamativo al que dar la continuidad que habitualmente se les niega a los países africanos, pero que viene muy bien a las poco lucrativas parrillas mediáticas de los meses de verano.

Pasa en cuestiones de terrorismo y así ha pasado también con este brote de ébola, que se ha presentado a los ojos del ciudadano de a pie como una amenaza a la que puede tener que enfrentarse. Pero lo cierto es que “el ébola no es la enfermedad más contagiosa que se conoce. No se transmite por el aire ni por aerosoles. Esto la hace menos contagiosa que otros portadores de enfermedades, como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o incluso la gripe”. Así lo recoge el Huffington Post en un artículo escrito por el profesor de Medicina de Urgencias Adam C. Levine, quien, explica que “el ébola se contagia sólo por contacto físico, especialmente por los fluidos corporales”, por lo que “lo único que se requiere para prevenir el contagio de ébola de paciente a trabajador sanitario es el uso de precauciones de contacto, que incluyen vestimenta adecuada, guantes y lavado de manos frecuente después de cada contacto con el paciente. Estas precauciones son las que siempre se llevan a cabo en los hospitales occidentales en caso de enfermedades contagiosas. No obstante, piensa en lo que ocurre en África Occidental, donde se ha extendido el ébola rápidamente debido a la falta de medidas básicas sanitarias en hospitales públicos y clínicas con equipamiento precario”.

Un testimonio en la línea del epidemiólogo Philippe Barboza, enviado a Sierra Leona por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien en un artículo de Jose Naranjo publicado en El País, asegura que “si las medidas que se adoptan son estrictas, la probabilidad de contagios es muy baja, casi inexistente. Y en Occidente existen los medios, hay lugares de aislamiento, personal formado,... el problema está en África”. No son las únicas publicaciones que proporcionan rigor a la información al dar voz a quienes realmente aportan luz a la noticia; pero son como píldoras, se disuelven en un sistema informativo que sigue la corriente a un sistema mundial basado en las desigualdades. De hecho, según un informe del Servicio Canario de Salud para Atención Primaria sobre el brote “el virus del ébola se elimina fácilmente con jabón, lejía, luz solar o con la sequedad. Con el lavado de ropa en la lavadora se destruye el virus”.

Desde que los enfermos no son africanos, sólo unas semanas han bastado para que la comunidad internacional reaccione con medidas que han consistido en repatriar a los ciudadanos extranjeros, declarar el virus emergencia de salud pública internacional, autorizar el uso de fármacos experimentales y anunciar donaciones económicas. Pero los hospitales y clínicas que reciben a las personas contagiadas siguen contando con un equipamiento médico incapaz de frenar un virus que, según el último informe aportado por la OMS, asciende ya a 3.069 contagiados y 1.552 fallecidos.

Peor que el ébola es la falta de humanidad. Es no querer equilibrar la balanza, ni siquiera en recursos sanitarios. Y es contribuir a que todo esto ocurra al reproducir mucho más la tan conveniente idea de amenaza en lugar de cuestionar la falta de solución.

martes, 29 de abril de 2014

La semilla negra del tango

Cuando uno piensa en el tango imagina dos cuerpos embriagados de nostalgia. Acompasados en un abrazo son uno y son a la par fuerza y delicadeza. Es el ritmo que fluye por el Río de la Plata porque pensar en el tango es pensar en Argentina y Uruguay. Allí nace esta música, pero se engendra en un útero negro. Y es que el tango, en origen, era el nombre que se le daba a las reuniones de los esclavos africanos que desembarcaban en esta región del entonces llamado nuevo mundo.

“No permitan semejantes bailes y juntas las del tango, porque en ellas no se trata sino de robo y de la intranquilidad para vivir los negros con libertad y sacudir el yugo de la esclavitud”. Con esta frase, pronunciada en 1789 por el funcionario del Cabildo de Buenos Aires Manuel Warnes, el historiador argentino Ricardo Rodríguez Molas refuerza la  teoría del origen africano del tango. 


Una procedencia avalada por otros muchos especialistas que sostienen no sólo que esta palabra, empleada para designar los lugares de reunión destinados a las danzas, llegó a la región del Río de la Plata de la mano de los esclavos procedentes del Congo, el golfo de Guinea y el sur de Sudán; sino que fue a raíz de la oleada de migración exterior que vivieron Argentina y Uruguay, a mediados del siglo XIX, que este género musical tomó forma. En ese momento, la población que predominada en Buenos Aires y Montevideo era descendiente de la esclavitud que llegó de África y fue precisamente esta comunidad de afro-rioplatenses quienes crearon las academias que servían de punto de reunión, ya no para los esclavos, sino para los millones de trabajadores de todo el mundo que llegaban a estas ciudades-puerto para “hacer las Américas”.

El tango. Óleo de Pedro Figari (Uruguay, 1861-1938). 
Poco a poco allí fue germinando una danza que para las clases altas y la Iglesia Católica era realmente un germen de indecencia que irradiaba sensualidad. Una manzana prohibida que era fruto de la fusión cultural que se vivía entonces en las zonas obreras que acogían a personas de países tan diversos y que décadas más tarde evolucionaría hasta convertirse en lo que el tango es hoy.

Muchos lavados han hecho falta para desteñir la semilla negra del tango, pero el tesoro argentino, una vez desenterrado su origen, brilla tanto como la Región de Plata que lo vio crecer. 

martes, 22 de abril de 2014

Los traficantes de lenguas

Se dice que leer en condiciones no adecuadas puede acarrear daños a la vista. Sin embargo, hay una literatura que puede ayudar al lector a enfocar mejor lo que lee y sin necesidad de usar lentes. Hablamos de obras literarias que versan sobre territorios que son lejanos para quien las lee y que, habitualmente, han sido descritas por personas que no han sabido observarlos con otra mirada que no sea la de un extranjero. Pero cuando el escritor ha crecido en el entorno que plasma en su novela y ésta cae en nuestras manos es como si esta persona nos prestara sus gafas y pudiéramos ver el mundo como él lo ve. Entonces descubrimos realidades desconocidas, o lo que es mejor, podemos ver con otros ojos escenarios que creíamos conocer. En el caso africano, para que esto ocurra tenemos que ser cómplices de un robo porque precisaremos de los passeurs du langues, o para que todos lo entiendan: Los traficantes de lenguas.

Para explicar en qué consisten los servicios de estos traficantes de lenguas usaremos una expresión de la lengua africana Tsonga, que dice: Karingana wa karingana. Se traduce como ‘érase una vez’, pero para que aquellos que no conozcan este idioma pudieran saber su significado sería necesaria la ayuda de los passeurs du langues. Esto es sólo una pista, para comprenderlo bien tenemos que conocer su historia.

A.Cesaire.-
Karingana wa karingana (recuerden: Érase una vez) un antillano llamado Aimé Cesaire. En 1935 este hombre acuñó el término ‘negritud’, con el que quería reivindicar la identidad negra frente a la visión que habían impuesto las potencias que habían colonizado los territorios donde habitaban los negros. Una visión que servía, además, para justificar la dominación de los colonos, ya que hacía entender que el negro sin el blanco no tenía más papel que el de salvaje. Con Cesaire y su negritud surge un movimiento de exaltación de los pueblos negros cuando aún ni se planteaba la independencia de las colonias. Era una lucha que creía en el poder de la palabra y se servía de revistas y libros para expresar no sólo como se sentían los negros, sino el ser negro, lo que los define expresado por ellos mismos. En ese momento había otros intelectuales negros, pero en su mayoría eran asimilados, es decir, eran personas influenciadas por una formación inculcada por las metrópolis que se basaba en que el ritmo de lo contemporáneo era el que marcaba Occidente y su presente; por lo que ellos también reproducían el canon occidental para observar la realidad. Frente a esta literatura alienada, surge la negritud como un movimiento literario que va a dar voz a los negros para revelar su mundo escuchando su perspectiva de la historia.

La exaltación de la negritud ya no arde como antes y hoy en día los países africanos ya no están sometidos a Occidente, al menos teóricamente. No obstante, la literatura sigue siendo un arma ideal para acabar con un frente que sí sigue presente en África: la perspectiva externa para describir el interior del continente. Es entonces cuando las cenizas de la negritud se plasman en un debate actual sobre la literatura escrita por africanos. Por un lado, están los que consideran que es tan importante la forma como el contenido y, por ello, rechazan difundir su mensaje si no es en su idioma tradicional. Por otro lado, aquellos que dan prioridad a que la realidad africana contada por africanos llegue a la mayor cantidad de personas posibles, lo que les obliga a adoptar la lengua del antiguo colonizador para dar el salto al resto del mundo. A este bando pertenecen los passeurs du langues, un término literario que se refiere a la acción de decir con la lengua impuesta lo que la lengua africana querría expresar;lo que conlleva, a su vez e inevitablemente, a obligar al extranjero a entender.



 


martes, 15 de abril de 2014

Sawabona

La nueva receta del amor ya no está compuesta por dos mitades, las medias naranjas se oxidan y pierden la vitamina. En los tiempos que corren, en los que la sociedad es cada vez más individualista, la fórmula del amor verdadero está compuesta por dos enteros. Y es así porque para ser feliz con otra persona es necesario trabajarse por separado, desarrollarse y sentirse bien, en primer lugar, con uno mismo. Esta es la prescripción que el psiquiatra brasileño Flávio Gikovate hace en su obra Sawabona: Sobre estar solo. Sin duda, su texto más leído al ser difundido en masa como uno de esos vídeos de atardeceres y música melódica que circulan por Internet. Sin embargo, la palabra ‘sawabona’, que Gikovate usa para dar título a su teoría del amor en la era moderna, es un saludo de las sociedades tradicionales africanas.

Fragmento de uno de los vídeos sobre la obra de F.Gikovate.-
En el sur del continente hay una forma de saludar que esconde toda una filosofía. A través de la palabra ‘sawabona’ se da entender que se respeta y se valora a alguien, y que por eso, esa persona es importante para quien saluda. Como respuesta a este mensaje se contesta ‘shikoba’, que quiere decir: “entonces, yo existo para ti”. Se cierra así el círculo que protege un pensamiento ancestral de estas sociedades africanas, que no entienden la vida si no es en comunidad. Una colectividad que funciona porque está compuesta por sus miembros, uno a uno son la suma.

No es dependencia lo que en estas culturas se manifiesta, es asociación. No están unidos porque se necesitan, se necesitan porque están unidos. Se trata de una convivencia que deslumbra, como diría Eduardo Galeano “que no se puede mirar sin parpadear” porque deja atónito al mostrar una lectura del individualismo que no tiene nada que ver con el egoísmo. Es como el mar de fueguitos del escritor uruguayo: si la es la comunidad brilla es porque “cada persona brilla con luz propia”. Es la teoría que Gikovate usa para las relaciones afectivas trasladada, en África, a todos los vínculos existentes entre los seres vivos. Es la biodiversidad hecha saludo.


martes, 8 de abril de 2014

Belleza incolora

Sumar albinismo y África da como resultado, casi siempre, una resta: la de las vidas que se pierden con motivo de la superstición que existe en muchos países africanos acerca de los negros de piel blanca. Hagan la prueba en Internet, el buscador les servirá miles de entradas relacionadas con la persecución, maltrato y muerte que se les da a los africanos que tienen esta mutación genética. Pero la percepción del albinismo puede cambiar completamente si concretamos la búsqueda a un nombre, el de Thando Hopa: La joven sudafricana que ha transformado los ritos de albinismo al mostrarlos como un culto a la belleza.

T.Hopa/forosperu.net.-
“Soy persona con albinismo, no albina”, dice Thando Hopa en una entrevista. Estas palabras dejan patente la discriminación que sufren quienes tienen esta palidez extrema. Sin embargo, la única diferencia entre una persona que tiene albinismo y otra que no lo tiene es su condición genética. Una mutación hereditaria que hace que los cuerpos que la contienen no produzcan melanina, que es lo da color a la piel, el pelo y los ojos.  Su aspecto de tan blanco deslumbra, llama la atención; y esto unido a que el albinismo está asociado a problemas de visión y, por supuesto, sensibilidad a la luz, estigmatiza a estas personas, o bien considerándolas enfermas o bien siendo objeto de supersticiones.

Tanto es así que tener albinismo en África significa enfrentarse a dos problemas: El sol y, en función del país en el que se esté, también a la creencia de que su decoloración en unos rasgos claramente negros son síntoma de maldición. Y en cierto modo lo son porque en quince de los 54 Estados africanos son mutilados o asesinados en rituales en los que sus órganos son añadidos a unas pócimas denominadas ‘muti’, que se cree que facilitan la extracción de diamantes y traen fortuna. De ahí que sea precisamente en Tanzania y Burundi, con gran cantidad de yacimientos de minerales, donde más abunda esta práctica.


En Sudáfrica, los negros con albinismo están a salvo, al menos de que les den muerte por no tener melanina. Lo cierto es que son motivo de burla cuando son niños y en algunos casos, ya de adultos, tachados de no entender la identidad negra. Por ello, Thando Hopa se decidió a ser la imagen de la lucha contra la discriminación hacia el albinismo. Esta sudafricana de 24 años compagina su trabajo como fiscal en los juzgados de Johannesburgo con su actividad de modelo, una carrera esta última que empezó hace dos años cuando el diseñador Gert Johan Coetzee le propuso participar en una campaña para cambiar los prejuicios que se tienen sobre esta mutación genética. Ahora protagoniza la exposición Albus del fotógrafo Justin Dingwall, que ha pasado las fronteras africanas para cuestionar el concepto de belleza estereotipada fruto de la globalización.


    
T.Hopa/Fotografías perteneciente a la
exposición 'Albus', de J.Dingwall.-
Albus es la palabra del latín de la que proviene el término 'albino’. Significa luz y realmente las fotografías que protagoniza Hopa lo son porque alumbran la evidencia de que belleza no sólo hay una, haciendo bello lo que se ha considerado distinto o maldito. Así, para la discriminación hacia el albinismo, también, se demuestra que no hay mejor defensa que un buen argumento.

miércoles, 2 de abril de 2014

Lo que esconde el origen de los rayos X en África: Una historia enterrada por la arena

Si uno fuera por el desierto del Namib y llegara sin saberlo a la antigua ciudad de Kolmanskop, en Namibia, creería que está sufriendo una alucinación producto del calor, la sed y lo difícil de caminar entre dunas. Vería allí, en medio de la nada, casas de tejados inclinados y edificaciones que albergaban hospitales, colegios, salones de baile y hasta un casino. Todas ellas abandonadas por los colonos alemanes después de la Primera Guerra Mundial y hoy invadidas por la arena. Y si esto ya impresiona, la ciudad acoge también una llamativa historia: la del primer aparato de rayos X de todo el continente africano.

Ciudad de Kolmanskop (Kolmannskuppe) / E.J.PEIKER.-

La máquina de rayos X no llegó a África para hacer radiografías médicas. Sí que fue ubicada en el hospital de la ciudad alemana de Kolmannskuppe (en la actualidad denominada en lengua afrikaans ‘Kolmanskop’), pero su importación no tenía como objetivo responder a cuestiones relacionadas con la salud. Más bien respondía a la fiebre de los diamantes.

Corría el año 1885 cuando los europeos le dieron al territorio que hoy ocupa Namibia  el nombre de África del Sudoeste Alemana. Para facilitar las expediciones en busca de asentamientos estratégicos donde gestionar mejor las riquezas que ofrecía esta zona, se puso en marcha la construcción de una línea de ferrocarril que atravesaba parte del desierto del Namib. El encargado de la obra era un africano: Zacharias Lewala. Él fue quien divisó, en medio de la brillante arena, el resplandor de lo que pronto se descubriría como un mar de diamantes prácticamente a ras del suelo y a apenas diez kilómetros de la costa.

En este lugar se fundó, en 1908, la ciudad minera de Kolmanskop. Allí se trasladaron familias enteras atraídas por la idea de hacer fortuna y, en tan solo dos años, se construyó una réplica del modelo urbanístico germano para que los nuevos inquilinos se sintieran como en casa, pese a venir de Alemania y estar en pleno desierto. Es por ello que todas las edificaciones que aún quedan en la actualidad sean de estilo centroeuropeo y también que los espacios fueran dedicados a modelos de vida occidentales, decorados incluso con mobiliario a la última moda de Europa.

De allí se trajo, además, el primer aparato de rayos X de toda África. Y aunque parezca mentira, su uso no era principalmente para los colonos, sino para los africanos. La trampa está en que este avance científico tenía la función específica de vigilar que la mano de obra negra no se tragara los diamantes de las compañías germanas.

Durante la Gran Guerra se llegó a extraer hasta mil kilos de diamantes, una codicia que pronto acabó con lo que se daba. Coincidiendo con el fin del conflicto, las piedras preciosas empezaron a escasear y el hallazgo de una nueva mina llevó a los alemanes a hacer las maletas e irse a donde se pudiera calmar su sed de consumismo. Allí quedó para siempre su rastro. Una manera de entender la vida que la naturaleza, grano a grano del desierto, está sepultando poco a poco. Como si quisiera volver a su estado original.


Fotografías de C.Gray (NATIONAL GEOGRAPHIC).-