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sábado, 30 de agosto de 2014

Peor que el ébola

El virus del ébola no ha alcanzado repercusión mediática hasta que no ha afectado a ciudadanos occidentales. Una situación que ha traído más reacciones internacionales en lo que va de verano que en los más de seis meses que han pasado desde que se registraron los primeros posibles casos de este brote que se ha extendido desde Guinea Conakry hasta llegar a Sierra Leona, Liberia, Nigeria y ahora también a Senegal. Ante la indudable relación que existe entre la inminente respuesta internacional y el reciente eco que los medios de comunicación han dado a la enfermedad, cabe preguntarse: ¿la inconsistencia del apoyo prestado para frenar el ébola no irá en paralelo también a la escasa calidad del tratamiento informativo que se le ha dado?


En el mundo de la información que se de a conocer o no un acontecimiento depende (entre otras cosas) de su cercanía, es decir, del grado en el que el ciudadano perciba que la noticia le afecta. Por ello, no es de extrañar que, en un sistema mundial basado en la polarización entre Occidente y el resto de sociedades, para que un escenario no occidental sea cercano a la sociedad de los ‘países desarrollados’ éste ha de plantearse como una amenaza.

Es entonces cuando el tratamiento mediático que se da a lo que ocurre en los países africanos cambia. Una transformación que no tiene tanto que ver con que nunca antes un brote de ébola había provocado tantos muertos, o con que nunca había llegado a África Occidental. Tampoco con que hasta ahora ninguna cepa de este virus había traspasado las fronteras del país en el que tenían lugar las infecciones. Más bien estos hechos inéditos sirven para respaldar un enfoque informativo que tiende, por lo general, a difundir la imagen de África como un todo, una cuna de desgracias que ahora parece que puede desbordarse. Y es ahí, en ese peligro, donde está el tan oportuno acontecimiento llamativo al que dar la continuidad que habitualmente se les niega a los países africanos, pero que viene muy bien a las poco lucrativas parrillas mediáticas de los meses de verano.

Pasa en cuestiones de terrorismo y así ha pasado también con este brote de ébola, que se ha presentado a los ojos del ciudadano de a pie como una amenaza a la que puede tener que enfrentarse. Pero lo cierto es que “el ébola no es la enfermedad más contagiosa que se conoce. No se transmite por el aire ni por aerosoles. Esto la hace menos contagiosa que otros portadores de enfermedades, como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o incluso la gripe”. Así lo recoge el Huffington Post en un artículo escrito por el profesor de Medicina de Urgencias Adam C. Levine, quien, explica que “el ébola se contagia sólo por contacto físico, especialmente por los fluidos corporales”, por lo que “lo único que se requiere para prevenir el contagio de ébola de paciente a trabajador sanitario es el uso de precauciones de contacto, que incluyen vestimenta adecuada, guantes y lavado de manos frecuente después de cada contacto con el paciente. Estas precauciones son las que siempre se llevan a cabo en los hospitales occidentales en caso de enfermedades contagiosas. No obstante, piensa en lo que ocurre en África Occidental, donde se ha extendido el ébola rápidamente debido a la falta de medidas básicas sanitarias en hospitales públicos y clínicas con equipamiento precario”.

Un testimonio en la línea del epidemiólogo Philippe Barboza, enviado a Sierra Leona por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien en un artículo de Jose Naranjo publicado en El País, asegura que “si las medidas que se adoptan son estrictas, la probabilidad de contagios es muy baja, casi inexistente. Y en Occidente existen los medios, hay lugares de aislamiento, personal formado,... el problema está en África”. No son las únicas publicaciones que proporcionan rigor a la información al dar voz a quienes realmente aportan luz a la noticia; pero son como píldoras, se disuelven en un sistema informativo que sigue la corriente a un sistema mundial basado en las desigualdades. De hecho, según un informe del Servicio Canario de Salud para Atención Primaria sobre el brote “el virus del ébola se elimina fácilmente con jabón, lejía, luz solar o con la sequedad. Con el lavado de ropa en la lavadora se destruye el virus”.

Desde que los enfermos no son africanos, sólo unas semanas han bastado para que la comunidad internacional reaccione con medidas que han consistido en repatriar a los ciudadanos extranjeros, declarar el virus emergencia de salud pública internacional, autorizar el uso de fármacos experimentales y anunciar donaciones económicas. Pero los hospitales y clínicas que reciben a las personas contagiadas siguen contando con un equipamiento médico incapaz de frenar un virus que, según el último informe aportado por la OMS, asciende ya a 3.069 contagiados y 1.552 fallecidos.

Peor que el ébola es la falta de humanidad. Es no querer equilibrar la balanza, ni siquiera en recursos sanitarios. Y es contribuir a que todo esto ocurra al reproducir mucho más la tan conveniente idea de amenaza en lugar de cuestionar la falta de solución.

martes, 25 de febrero de 2014

Muñecas para reforzar la identidad

Un día un hombre fue a comprar un regalo a su sobrina. Quería que aprendiera jugando, quería que la pequeña cuidara de su juguete, que le cogiera cariño y se sintiera identificado con él. Pensó en una muñeca y con esta idea fue a una juguetería. No encontró ninguna que se pareciera a su sobrina. Todas vestían como los turistas, todas tenían el pelo liso. Ninguna muñeca era negra. No dejó ni una juguetería de su ciudad por visitar. Nada. Ni una sola muñeca se parecía ni siquiera a las mujeres de su país. ¿Cómo iba a identificarse una niña con un juguete que nada tenía que ver con ella? Al hombre le preocupaba que su sobrina aprendiera a cuidar un objeto que nada se parecía a su entorno, a su cultura, y le puso solución. Este hombre es Taofick Okoya, el creador de las Reinas de África.

T. Okoya en su taller/ FOTOGRAFÍA DE REUTERS.-
La Reina de África (o Queens of Africa, como se ha dado a conocer) tiene su origen en Nigeria. Es una muñeca negra que viste los trajes tradicionales de los tres grupos étnicos mayoritarios del país: los Hausa, los Yoruba y los Igbo. Hace siete años que Okoya puso esta idea en marcha para combatir los estereotipos impuestos por la globalización que proyectan en los más pequeños la percepción de que los cánones de belleza son los que marca Occidente. 

Hoy factura entre 200 y 300 muñecas al día en su país y más de seis mil unidades al mes en todo el mundo. Una cantidad que ha llevado a que, en Nigeria,  la Reina de África destrone a la Barbie. Así es, desde su taller situado en el barrio de Surulere, en Lagos, el diseñador nigeriano ha logrado desbancar a Mattel, la compañía de juguetes norteamericana (la segunda más grande del mundo) que, aunque fabrica muñecas negras desde hace décadas, tiene una presencia muy limitada en el continente negro.

FOTO: REUTERS.-

FOTO: REUTERS-
FOTO: queensofafrica.com











Todo apunta a que la muñeca negra será la soberana de las jugueterías africanas. De hecho, su fabricante ya está en conversaciones con una cadena sudafricana para vender su juguete en setenta puntos distintos de África. Por ello, el siguiente paso que contempla Okoya es diseñar trajes de otras etnias del continente. Pero además, para cuando la marca esté más asentada, planea hacer muñecas de cuerpo más grueso. Una iniciativa en la que ya fracasó al no encontrarle salida en el mercado, pero de la que no desiste en su empeño de reflejar que la realidad no sigue un único patrón y que tiene tantas formas como identidades.

La magia de los juguetes reside en su capacidad de proyectar hábitos en los niños. Algo tan simple como un muñeco tiene el poder de reforzar una identidad que ha sido mellada primero por la colonización y ahora por la globalización. Al fin y al cabo, quienes hoy juegan pueden contribuir a descolonizar las mentes porque ellos son futuro en miniatura.

FOTOGRAFÍA DE OXFAM/WIKIMEDIA COMMONS.-
*Puedes escuchar esta crónica en el último programa de 'Ahora África', emitido por Radiotelevisión Canaria: http://www2.rtvc.es/television/Multimedia/Ahora%20%C3%81frica-8148/22-02-2014-176.aspx#.UwzDH2J3IWE