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martes, 7 de octubre de 2014

Tierra de contrastes

África es un territorio plural, en tanto en cuanto es el continente con más países del mundo. Cincuenta y cuatro países que albergan múltiples realidades. Pero si algo caracteriza a África, más incluso que la explotada imagen que se hace de hambre, violencia y pobreza, es el contraste que ofrecen la mayoría de los Estados que la componen. Por ejemplo, en la diferencia abismal que existe entre las capitales y las zonas rurales; entre los lucrativos recursos naturales y las altas tasas de pobreza; entre la población muy rica y la población que vive en la miseria. O también que la segunda región con la tasa más alta de hambre del planeta, sea también la mayor proporción global de tierra cultivable.


Más de la mitad de los campos potencialmente cultivables del mundo están en África, una tierra donde 227 millones de personas pasan hambre, según la última estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (la FAO, por sus siglas en inglés). De hecho, el top ten de países con una situación alimentaría extremadamente alarmante, que registra el Índice Global del Hambre, está compuesto por ocho nacionalidades africanas. ¿Cómo es posible que ocurra esto en un continente que posee el 60 por ciento de la tierra agrícola de todo el mundo?

La respuesta la dieron los propios agricultores africanos a los Ministros de Agricultura y Comercio en el encuentro que tuvo lugar en Etiopía para preparar la Cumbre de la Unión Africana de 2014, declarado año de ‘Agricultura y seguridad alimentaria en África’. Para quienes trabajan la tierra, el problema está en la falta de acceso a los cultivos, la escasez de semillas y las dificultades para conseguir créditos con los que realizar las inversiones necesarias.

Fotografía de las tierra de Maputo, Mozambique,
tomada por R.Hammond / National Geographic.-
Inconvenientes a los que se suma un sistema de infraestructuras insuficientes, con carreteras dañadas, así como escasos puentes y embalses; técnicas agrícolas agresivas para la tierra; falta de sistemas de riego; una cada vez más presente inestabilidad climática; y también que unos 60 millones de hectáreas de tierra y agua del continente están en manos extranjeras, tal y como denuncia la ONG Grain. Para que se hagan una idea, esta cifra del volumen de acaparamiento de extensiones de cultivo es como si España entera (y aún más, porque las hectáreas que abarca el territorio español apenas sobrepasan los 50 millones) se dedicara sólo a la agricultura al tiempo que la mayoría de los españoles tienen dificultades para alimentarse. Si bien es cierto que sólo entre Senegal y Sudáfrica hay 400 millones de hectáreas de tierra productiva, de la cual solo se trabaja el 10 por ciento, tal y como apunta Miguel Ángel García Vega en El País.

Frente a estos desafíos, los políticos africanos están empezando a darse cuenta de la importancia de invertir en el desarrollo agrícola. Muestra de ello es el proyecto de la Muralla verde africana, que poco a poco va avanzando en su propósito de construir una gran barrera vegetal que atraviese de lado a lado el Sahel para frenar el hambre y la erosión de la tierra. O iniciativas más modestas pero tan necesarias como la de crear una Universidad Agrícola en Benín.

Fotografía tomada del portal
de la Fundación África Dream.-
Los contrastes que ofrecen los países africanos a menudo se perciben más bien como contradicciones pero, si se enumeran los factores, las piezas encajan. Y cuando eso ocurre es más fácil avanzar para hallar la solución del puzle. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

El lado oculto del souvenir

Ahora que el verano llega a su fin quizás crea que se le han acabado las ocasiones de escapar de la rutina. Pues bien, no es así del todo. Al menos no lo es sí es usted de aquellos que se trae de su viaje un souvenir. Sobre todo si ha podido irse de vacaciones a un lugar que se encuentre lejos no tanto en kilómetros sino en lo distante, distinta, que puede resultar la realidad que allí se encuentra. Como cualquier país de África, por ejemplo.


Máscaras africanas / Fotografía tomada de escuelapedia.com
En el mundo globalizado de hoy en día se puede comprar una máscara africana hasta en Roma. Ése es el estigma del souvenir, su falta de autenticidad. No sólo por su auténtica procedencia, sino porque son entendidos como objetos realizados en cadena sin más fin que el de su venta. Sin embargo, si atendemos a su etimología, esta palabra francesa significa ‘recuerdo’. No tiene por qué ser un artículo de compra, puede ser una concha de las tantas que puede haber en una hipotética playa de un viaje y que tiene la capacidad, ya de vuelta a casa, de trasladar al viajero al lugar al que fue para coger aire.

Un souvenir es, según la antropóloga Emma Poulter, un “recuerdo encapsulado”, porque tiene la capacidad de atrapar en un objeto la experiencia vivida fuera de la cotidianidad. Así lo señala en un estudio sobre la colección de objetosde África Occidental pertenecientes al Museo de Manchester, a través del cual Poulter no sólo establece que el papel del souvenir es materializar el recuerdo sino que es también la evidencia de la nostalgia por lo primitivo. 

Tribu Kara / Fotografía tomada de spanish.china.org.cn

Por eso, todavía hoy, viajar a lugares como África puede parecer viajar al pasado, si el eje del tiempo que se utiliza es exclusivamente el que atañe al presente de Occidente. Pero conocer estas sociedades es también volver a los orígenes, a lo imprescindible. Y es entonces cuando lo “primitivo” no es entendido como un retroceso, sino como la recuperación de lo perdido. Soltar el lastre de las necesidades creadas y desconectar para conectar con uno mismo. De ahí que se utilice la expresión escaparse unos días (nos traigamos o no un souvenir).

sábado, 30 de agosto de 2014

Peor que el ébola

El virus del ébola no ha alcanzado repercusión mediática hasta que no ha afectado a ciudadanos occidentales. Una situación que ha traído más reacciones internacionales en lo que va de verano que en los más de seis meses que han pasado desde que se registraron los primeros posibles casos de este brote que se ha extendido desde Guinea Conakry hasta llegar a Sierra Leona, Liberia, Nigeria y ahora también a Senegal. Ante la indudable relación que existe entre la inminente respuesta internacional y el reciente eco que los medios de comunicación han dado a la enfermedad, cabe preguntarse: ¿la inconsistencia del apoyo prestado para frenar el ébola no irá en paralelo también a la escasa calidad del tratamiento informativo que se le ha dado?


En el mundo de la información que se de a conocer o no un acontecimiento depende (entre otras cosas) de su cercanía, es decir, del grado en el que el ciudadano perciba que la noticia le afecta. Por ello, no es de extrañar que, en un sistema mundial basado en la polarización entre Occidente y el resto de sociedades, para que un escenario no occidental sea cercano a la sociedad de los ‘países desarrollados’ éste ha de plantearse como una amenaza.

Es entonces cuando el tratamiento mediático que se da a lo que ocurre en los países africanos cambia. Una transformación que no tiene tanto que ver con que nunca antes un brote de ébola había provocado tantos muertos, o con que nunca había llegado a África Occidental. Tampoco con que hasta ahora ninguna cepa de este virus había traspasado las fronteras del país en el que tenían lugar las infecciones. Más bien estos hechos inéditos sirven para respaldar un enfoque informativo que tiende, por lo general, a difundir la imagen de África como un todo, una cuna de desgracias que ahora parece que puede desbordarse. Y es ahí, en ese peligro, donde está el tan oportuno acontecimiento llamativo al que dar la continuidad que habitualmente se les niega a los países africanos, pero que viene muy bien a las poco lucrativas parrillas mediáticas de los meses de verano.

Pasa en cuestiones de terrorismo y así ha pasado también con este brote de ébola, que se ha presentado a los ojos del ciudadano de a pie como una amenaza a la que puede tener que enfrentarse. Pero lo cierto es que “el ébola no es la enfermedad más contagiosa que se conoce. No se transmite por el aire ni por aerosoles. Esto la hace menos contagiosa que otros portadores de enfermedades, como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o incluso la gripe”. Así lo recoge el Huffington Post en un artículo escrito por el profesor de Medicina de Urgencias Adam C. Levine, quien, explica que “el ébola se contagia sólo por contacto físico, especialmente por los fluidos corporales”, por lo que “lo único que se requiere para prevenir el contagio de ébola de paciente a trabajador sanitario es el uso de precauciones de contacto, que incluyen vestimenta adecuada, guantes y lavado de manos frecuente después de cada contacto con el paciente. Estas precauciones son las que siempre se llevan a cabo en los hospitales occidentales en caso de enfermedades contagiosas. No obstante, piensa en lo que ocurre en África Occidental, donde se ha extendido el ébola rápidamente debido a la falta de medidas básicas sanitarias en hospitales públicos y clínicas con equipamiento precario”.

Un testimonio en la línea del epidemiólogo Philippe Barboza, enviado a Sierra Leona por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien en un artículo de Jose Naranjo publicado en El País, asegura que “si las medidas que se adoptan son estrictas, la probabilidad de contagios es muy baja, casi inexistente. Y en Occidente existen los medios, hay lugares de aislamiento, personal formado,... el problema está en África”. No son las únicas publicaciones que proporcionan rigor a la información al dar voz a quienes realmente aportan luz a la noticia; pero son como píldoras, se disuelven en un sistema informativo que sigue la corriente a un sistema mundial basado en las desigualdades. De hecho, según un informe del Servicio Canario de Salud para Atención Primaria sobre el brote “el virus del ébola se elimina fácilmente con jabón, lejía, luz solar o con la sequedad. Con el lavado de ropa en la lavadora se destruye el virus”.

Desde que los enfermos no son africanos, sólo unas semanas han bastado para que la comunidad internacional reaccione con medidas que han consistido en repatriar a los ciudadanos extranjeros, declarar el virus emergencia de salud pública internacional, autorizar el uso de fármacos experimentales y anunciar donaciones económicas. Pero los hospitales y clínicas que reciben a las personas contagiadas siguen contando con un equipamiento médico incapaz de frenar un virus que, según el último informe aportado por la OMS, asciende ya a 3.069 contagiados y 1.552 fallecidos.

Peor que el ébola es la falta de humanidad. Es no querer equilibrar la balanza, ni siquiera en recursos sanitarios. Y es contribuir a que todo esto ocurra al reproducir mucho más la tan conveniente idea de amenaza en lugar de cuestionar la falta de solución.

martes, 12 de noviembre de 2013

Lo que esconden los barriles de petróleo ugandeses

En África la tierra es rica en petróleo y está habitada por rostros pobres. Todo el mundo lo sabe, muchas noticias hablan de ello. Uganda es un ejemplo. Desde 2006, este país ha resultado ser una mina de oro negro al tiempo que el Banco Mundial lo sitúa en el primer puesto del mundo en dos rankings: el de población más joven y el de tasa de desempleo juvenil más alta. Un dato este último que seguro guarda relación con que el hecho de que el acceso a la educación es una asignatura pendiente en este Estado africano. Hasta aquí nada nos sorprende, pero lo que sin duda resulta llamativo, aunque el foco internacional no lo haya alumbrado, es que los barriles de petróleo están siendo reciclados para convertirse en ordenadores cargados de contenido educativo multimedia destinado a los jóvenes ugandeses. 



Pozo petrolífero en Lago Alberto/ The Guardian.-
Hace sólo siete años desde que la zona del lago Alberto, en Uganda, se ha convertido en una especie de provincia del petróleo. Y es que de los 104 pozos que hansido explorados en este territorio, 92 han resultado ser productivos, lo que ha hecho que este país africano ubicado en el este del continente alcance una inversión en el sector petrolero de 2000 millones de dólares a través de las explotaciones que se están realizando. Sin embargo, el país sigue siendo pobre. No sólo en renta per capita, sino también en educación: Sólo el 50,2 por ciento de los niños llegan a sexto de primaria, según un informe del Banco Mundial. Esto ocurre sobre todo en las zonas rurales, donde habita la mayoría de la población ugandesa y donde los menores suelen dejar pronto los estudios para llevar algo de dinero a casa.

Niños ugandeses utilizan el 'digitaldrum'/UNICEF.-

Para poner fin a la falta de acceso a la educación, la ONU ha desarrollado un proyecto valiéndose del auge de barriles de petróleo en Uganda. Así, a través de un programa de UNICEF, están dando trabajo a ugandeses fabricando lo que se ha denominado ‘barril digital’ o digital drum, en inglés. Un dispositivo diseñado a partir de un barril de petróleo soldado que contiene un ordenador, teclado resistente al agua y placas solares, puesto que se carga con esta energía. Son auténticos portales de información precargados con contenido multimedia en ámbitos como la salud, la educación y la capacitación laboral. Hasta el momento ha sido instalado en más de 50.000 pueblos de Uganda

Imágenes de UNICEF.-

Este proyecto fue seleccionado por la revista Time como uno de los 50 mejores inventos de 2011. Ante su éxito, las baterías digitales se han extendido a Burundi y Tanzania. Al fin y al cabo, si el dinero del petróleo no sirve para que los jóvenes africanos sean en el futuro adultos menos pobres, que sí sirva que sean al menos personas más ricas en formación.

lunes, 7 de octubre de 2013

Bibliocamellos, el proyecto que une Kenia y Somalia

Estos días el continente africano vuelve a ocupar un espacio concurrido en los medios de comunicación internacionales. El atentado del centro comercial de Nairobi, en Kenia, perpetrado por el movimiento yihadista Al-Shabaab, de origen somalí, ha situado dentro del foco informativo a estos países vecinos ubicados en África Oriental. Sin embargo, la realidad de un territorio nunca abarca solo lo que ocurre en su capital. Hoy nos alejamos de la idea de que sólo las tragedias llaman la atención para hablar de un proyecto desarrollado en la frontera de estos dos países y que, lejos de enfrentar a kenianos y somalíes, los une.


Servicio de bibliocamello/ Imagen tomada de nativod.blogspot.com.-

En las montañas que lindan entre el norte de Kenia y el sur de Somalia, las poblaciones de ambas nacionalidades comparten una zona de difícil acceso y una tasa de analfabetismo elevada. Un problema común al que se ha puesto una solución extraordinaria: Los llamados bibliocamellos.

Ante las dificultades de escolarización de los niños de las familias nómadas que residen en la frontera de los montes del noreste de Kenia, la Biblioteca Nacional de la provincia de Garissa ha llevado a la práctica el dicho si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Tanto es así que han cargado de libros, escritos tanto en Inglés (la lengua oficial) como en Shawili (el idioma tradicional de estas comunidades),
una caravana de camellos que parten desde la ciudad y cruzan el río Tana hasta llegar a las localidades kenianas y somalíes que habitan en las montañas.


Los camellos, a los que en Kenia se les apoda cariñosamente 'buques del desierto', son animales que históricamente han sido usados para la carga de bienes de subsistencia durante largas travesías y que ahora transportan a estos lugares apartados algo tan necesario como la cultura.
Imagen tomada de nativod.blogspot.com.-









*Puedes oír esta crónica en el último programa de radio 'Ahora África', de Radiotelevisión Canaria: http://www2.rtvc.es/ProgramacionFVA/8148_AHORA%20AFRICA%20051013.mp3

viernes, 8 de marzo de 2013

La revolución será feminista o no será


Las revueltas sociales que vive Egipto han sacado a la luz demandas que estaban desterradas al silencio. Entre ellas, dar voz a la mujer. Son cambios visibles que, no obstante, han tenido consecuencias que han permanecido en la sombra. Así, la planificación de abusos sexuales a las egipcias que protestan en la plaza de Tahrir como arma para hacerlas callar ha pasado prácticamente desapercibida. Esta es sólo la más reciente de las historias de mujeres africanas que merecen ser alumbradas.


Puerta del Sol. Madrid, 2011.-
La primera vez que leí la frase que da título a esta entrada fue en una pancarta que colgaba a la salida del metro de la parada de la plaza de la Puerta del Sol, punto de encuentro del movimiento social desatado en Madrid el 15 de mayo de 2011. La plaza era un hervidero de luchas que, lejos de unirse a una causa, desvirtuaban el mensaje que las había juntado. Las palabras “la revolución será feminista o no será” me produjeron rechazo, no porque no existan terrenos aún por conquistar en la igualdad entre el hombre y la mujer en la sociedad occidental, sino porque ese no era el motivo prioritario que había unido a tantos ciudadanos. Dos años más tarde, otra plaza ubicada en África me hizo recordar esa pancarta de Sol.

El 25 de enero de 2013 cientos de ciudadanos egipcios volvieron a manifestarse en la plaza de Tahrir, en El Cairo, para protestar contra las aprobaciones de un decreto que daba poderes prácticamente absolutos al actual presidente, Mohamed Mursi, y de una constitución islamizada que no recoge la pluralidad de Egipto. La fecha de la manifestación no era casual. Se cumplía el segundo aniversario del llamado Día de la ira, cuando comenzaron las revueltas callejeras que lograron derrocar al dictador Hosni Mubarak. Dos años más tarde, son muchos los egipcios que no están dispuestos a que Mursi pise las reclamaciones sociales que han florecido en su país con la primavera árabe.

Como es sabido, finalmente el decreto fue anulado, pero el texto constitucional se aprobó en referéndum. Sin embargo, no todas las consecuencias de esta protesta han trascendido de igual forma. El pasado 25 de enero, en Tahrir, varias mujeres sufrieron agresiones sexuales y en algunos casos, según elperiodico.com, incluso hubo “cortes en los genitales”. Estos hechos, que no tuvieron la misma difusión en los medios de comunicación, no pasaron inadvertidos a pie de calle. Grupos de ciudadanos egipcios se han organizado en colectivos que patrullan las manifestaciones para actuar contra lo que la policía no evita: Las agresiones sexuales y la violencia dirigida a las mujeres que protestan en  público, así como la atención a las víctimas de estos ataques. ‘Operación Anti-Acoso/Asalto Sexual’ (OpAntiSH, en sus siglas en inglés) o ‘Guardaespaldas de Tahrir’ son un ejemplo de estas agrupaciones. El primero surge en noviembre de 2012 y el segundo hace tres meses, lo que demuestra que el problema ya existía.

Protesta en El Cairo por la violencia del Ejército egipcio
hacia las mujeres/ AP.-
En una sociedad patriarcal como la egipcia, el rol de la mujer ha estado tradicionalmente relegado a la casa, imperando el silencio femenino fuera de las cuatro paredes. Sin embargo, la primavera árabe en Egipto ha derivado en una epidemia de abusos sexuales perpetrados por personas frustradas a quienes parece no quedarle más argumento que el uso de la fuerza y de su miembro para avalar la desigualdad.

A.Afify/ Fotografía tomada del portal Copts United.-
De hecho, muchas de las mujeres que han pasado por este trauma al salir a manifestarse tienen que soportar a su vez la crítica social de aquellos que piensan que es un ataque merecido. Como el diputado Adel Afify, líder del partido de línea conservadora Asala, quien ha declarado, en una información recogida por el portal Jewish News One, que si una mujer es violada durante esas protestas es culpa de ella misma por asistir. “Estos ataques pretenden excluir a las mujeres de la vida pública y castigarlas por participar políticamente y en las manifestaciones. También son un intento de arruinar la imagen de la plaza de Tahrir y de las manifestaciones”, han señalado miembros del OpAntiSH, según una información recogida por Mundo Negro Digital.

Los medios de comunicación a menudo tildan de revolución cualquier movimiento social que despierta del silencio, pero la revolución conlleva la transformación de una sociedad. Esto no ha ocurrido aún ni en Egipto, ni en ninguno de los países del norte de África en los que se han desatado olas de cambio. Y no ha ocurrido precisamente porque siguen pasando hechos como los que padecen las mujeres en Tahrir. De ahí que, en el caso de la primavera árabe, sí puede decirse que “la revolución será feminista o no será”, entendiendo feminismo como un movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres, tal y como queda definido en la Real Academia Española. No obstantes, sí es cierto que toda revolución es precedida por una revuelta. Las revueltas pueden derrocar líderes, pero si la estructura política y social no cambia no se puede hablar de revolución.

Manifestantes egipcias/ Fotografía tomada
del portal Planeta Ellas.-
“No voy a quedarme callada. Todas las mujeres de Egipto tienen que despertar: Las que han sufrido [una agresión sexual] y las que no. De lo contrario esta violencia continuará”. Son palabras de Dalia Abdel Wahab, víctima de una agresión sexual durante la manifestación del 25 de enero de 2013, que Amnistía Internacional recoge en su Informe ‘Violencia de género contra las mujeres en las inmediaciones de la plaza deTahrir’. Quien calla otorga.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

La lucha mediática y la lucha silenciosa: Las dos formas de Obama para librar batallas en suelo africano


Seguridad y riqueza, dos buenas razones para emprender una lucha por la que posicionarse en África. La presencia de Al Qaeda en el Sahel y su papel en el conflicto de Mali ha llevado a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a trasladarse a Argelia para que tome partido a favor de Bamako y de la ONU en la guerra que se avecina. El otro enemigo de Estados Unidos en el continente también es asiático, pero nada tiene que ver con el Islam. China remplaza desde 2009 a las potencias norteamericana y francesa en las relaciones comerciales con los países africanos.

FOTOGRAFÍA/AGENCIA EFE.-
Este martes, el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, Barack Obama, ha sido reelegido para un nuevo mandato. Su política para África, sin embargo, no es histórica en ningún caso. Se trata del clásico renovado de las potencias de primer y segundo orden en el territorio africano: El neocolonialismo, convertido, en su última fase, en una guerra de recursos entre las potencias extranjeras situadas en el continente.
Desde 1960, cuando comienza la etapa de la descolonización, Estados Unidos mantuvo, con el apoyo de las potencias europeas, un pulso geopolítico contra la Unión Soviética por el control de África. Con la caída de la URSS, los bandos cambiaron y la rivalidad surgió y se acrecentó entre el frente estadounidense y el francés. Acostumbrados a su hegemonía en el continente los franceses y ganando poder sobre África los norteamericanos, ambos bandos financiaron ejércitos de países africanos, así como guerrillas enfrentadas. El plan consistía en que lucharan unos contra otros para favorecer principalmente los intereses de las empresas privadas de cada uno de los bandos instaladas en cada país, disfrazándolo de rivalidades étnicas.
Sin embargo, a partir de 2009, un nuevo enemigo entró en escena para cambiar la estrategia del conflicto. El gigante asiático realizaba negocios desde hacía cuatro años con países africanos sin que supusiera una amenaza relevante. Hasta que lo fue. El súbito avance comercial de Pekín, que se incrementó notablemente durante la crisis mundial, torció los planes de Estados Unidos y Europa, que en la actualidad siguen trabajando juntos para evitar la influencia china.
La crisis económica que comenzó en 2008 produjo que tanto los estadounidenses como los franceses redujeran sus misiones militares y comerciales con África, dejando el terreno libre a las empresas petroleras y mineras de China. Cuando la OTAN toma Libia, tres años más tarde, la situación vuelve a dar un giro y Washington comienza a posicionarse de nuevo en África a través del incremento de alianzas entre la Casa Blanca, que aportaba tropas militares, y los países africanos, que contienen valiosos recursos y, a su vez, numerosos conflictos sangrientos que los desestabilizan.
En este contexto de incremento de su presencia en el territorio es cuando la potencia norteamericana juega la carta del desprestigio contra China. Después de que tuviera lugar en algunos países la ola de cambio social que supuso la primavera árabe, Washington trata de convencer a los africanos de que Pekín nunca va a apoyar los derechos sociales ni la democracia de sus pueblos, ya que en su país ninguno de estos elementos se respetan.
FOTOGRAFÍA COGIDA DE CHINA FILES.-
Esto es cierto. A diferencia de Estados Unidos, China mantiene relaciones con todos los gobiernos de África, sin cuestionar sus políticas internas, aún cuando éstas son claramente contrarias a los derechos humanos. La diferencia con el colonialismo occidental reside principalmente en que al imperialismo chino no le importa, en este sentido, su imagen exterior. China está presente en el continente para obtener beneficios económicos, sin más. Las potencias occidentales también, pero en su modus operandi los conflictos internos son una garantía de éxito: Mientras sigan existiendo, ellos tendrán cartas que jugar. Sin embargo, Pekín, aunque se aprovecha de sus recursos y contamina el agua y los suelos con estas actividades, tal y como hacen las antiguas colonias, también vende a los territorios africanos donde opera sus productos manufacturados, al tiempo que realizan obras de infraestructura (de corte típicamente chino, eso sí) con mano de obra local, contribuyendo al desarrollo económico de esas zonas donde tiene presencia. Algo que, en ningún caso, hace Occidente.
Esta es la batalla silenciosa, la que se ha de buscar siguiendo el rastro en un espacio informativo prácticamente inexistente y diluido, escondido, en los cuatro años que coinciden con el periodo Obama.

La otra lucha es más visible. Se difunde por cualquier medio de comunicación: El conflicto de Mali. El motivo de esta diferencia en el trato de la información es que Al Qaeda sí es noticia. Nos han convencido de que la seguridad contra el terrorismo, cuando éste es islámico, nos afecta a todos. A diferencia de la explotación de los recursos naturales de África, que lejos de beneficiar a las necesidades del continente de donde emergen, llena exclusivamente los bolsillos de las potencias extranjeras a través de sus empresas privadas.
En esta batalla, una vez más, la alianza entre París y Washington vuelve a estar presente. En esta ocasión para hacer presión ante el Consejo de Seguridad de la ONU para que tome posesión en el conflicto de Mali a favor del Gobierno de Bamako, quien quiere recuperar la independencia del norte del país en manos de los Tuareg. Sin embargo, estos nómadas poco importan en esta contienda. Es la ocupación de la zona norte malí por grupos terroristas islamistas, encabezados por Al Qaeda en el Magreb Islámico, lo que realmente ha propiciado la participación internacional en un territorio semidesértico tan grande como rico en recursos naturales que explotar a cambio de restablecer el orden anterior. En esta guerra que se avecina en Mali, la cuestión de la seguridad contra el islamismo radical es importante, pero el beneficio económico también. Ya la semana pasada Hillary Clinton viajó a Argelia para entrevistarse con su presidente, Abdelaziz Bouteklika, para que tome partido en el conflicto, ya que hasta ahora ha tratado de mantenerse al margen, a pesar de haber sufrido ataques de los movimientos terroristas. Se espera que para el mes de diciembre el presidente francés, François Hollande, efectúe un viaje también a Argel para solicitar su apoyo en el Sahel.

En julio de 2009, cuando aún no se había cumplido un año de su elección como presidente de Estados Unidos, Obama pronunció un discurso en Ghana, durante su primera visita oficial al África Subsahariana. En él transmitía al pueblo africano estas palabras: “Si yo pude, vosotros podéis. Mi familia tiene la misma historia de tragedias y triunfos que la larga historia de África. Mi abuelo fue un cocinero para los británicos en Kenia a quien, pese a ser un viejo respetado en su pueblo, sus jefes siempre llamaron boy. Mi padre criaba cabras en una pequeña aldea. Yo pude. Vosotros tenéis la palabra. El mundo será tal y como vosotros lo hagáis. Podéis sacar a África del ciclo de desgobierno y conflictos en el que vive y crear un futuro mejor. Yes you can!”.
Un ciudadano de Accra (Ghana) durante la intervención de Obama en su primer
viaje al África Subsahariana. FOTOGRAFÍA/REUTERS.-
Los intereses de la política responden a dos causas: El enriquecimiento y los ideales. Cuando los intereses afectan a la política interior, es la ideología la que más pesa. Pero cuando los intereses se buscan fuera, el posicionamiento económico es lo que prima. Obama representa el sueño del cambio y es, como presidente de la potencia más poderosa del mundo, lo que la democracia a los sistemas políticos: La mejor opción posible. No obstante, su mensaje evidencia una trampa: La misma persona que lo pronuncia es el representante de uno de los actores internacionales que fomenta que eso no ocurra. Al fin y al cabo, el desarrollo social está ligado al desarrollo económico, siendo imposible que el primero exista si dicha sociedad está condenada a una economía de subdesarrollo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Los límites de la primavera árabe: La libertad de expresión como meta

A principios de 2011 la chispa de la revolución prendió en Túnez y desde allí se expandió al mundo árabe. Egipto, Libia, Argelia, Siria, Marruecos, Bahrein,… Con mayor o menor intensidad la primavera árabe ha estallado en forma de grito que reclama el fin de los regímenes dictatoriales en aras de unos derechos sociales más justos para el pueblo. Más de un año después, se han celebrado elecciones democráticas en muchos de estos países, en algunos los dictadores han caído y en otros pocos se ha reformado su Constitución. Pero más allá de la validez de los nuevos sistemas que están comenzando a desarrollarse en el Magreb y en Oriente Próximo, la cuestión de la laicidad se plasma como el gran tema pendiente para lograr verdaderas democracias, entendidas como Estados basados en la libertad, la justicia, la igualdad y la pluralidad. En unas sociedades que aclaman su derecho a la libertad de expresión, la religión es la próxima mecha que está a punto de detonar.

Fotograma de 'Persépolis'.-

Poco antes de que la Asamblea tunecina fuera elegida en los comicios electorales del pasado 23 de octubre, los primeros de la revuelta árabe, la cadena de televisión privada Nessma emitía la película de animación ‘Persépolis’, basada en la novela de Marjane Satrapi, que relata la revolución iraní a través de los ojos de una niña. En una de sus escenas, se representa la imagen de Dios, algo que prohíbe el Islam.
Esto ocurría el siete de octubre de 2011. Ese mismo día, centenares de salafistas protestaban en las calles de Túnez por la difusión del largometraje, intentaron incendiar la sede del medio de comunicación y embistieron la vivienda de su director, Nabil Karoui. No satisfechos con eso, estos islamistas que se posicionan en el lado más radical del arco político árabe, prendieron fuego a dos coches situados enfrente del domicilio de Karoui.
La justicia actuó contra ellos y fueron detenidos y condenados a pasar cinco días en prisión y a pagar una multa de 9,6 dinares (4,8 euros). El pasado tres de mayo, se hacía pública la sentencia del juicio a la televisión que fue contra el Islam al emitir una imagen de Dios en forma de dibujo animado. Su director fue sancionado con una multa de 1.200 euros. Tampoco se libraron sus colaboradores: Nadia Jamel, responsable del doblaje del francés al árabe, y Hedi Boughnim, encargado del visionado de películas, fueron multados con 600 euros cada uno.
N. Karoui en el juzgado.-
Tanto Karoui como la acusación particular, formada por varios abogados islamistas, van a recurrir el veredicto que considera al medio de comunicación culpable de perturbar el orden público y atentar contra las buenas costumbres. Sin embargo, recurrirán por motivos diferentes, ya que la acusación particular opina que el Tribunal debería de haber incluido el cargo de atentado contra los valores religiosos, una inculpación más grave por la que hubiera sido encarcelado entre tres y seis meses, según prevé el Código Penal.
La cadena tunecina Nessma televisión, cuya programación está destinada al conjunto del Magreb y que pertenece al magnate italiano Silvio Berlusconi y al productor franco-tunecino Tarek Ben Ammar, es el último caso de confrontación entre la libertad de expresión y la religión en el mundo árabe, pero no el único.

Desde que en noviembre de 2011 el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) obtuviera la mayoría relativa en las, seguramente, elecciones legislativas más libres de Marruecos en 55 años de independencia del país, la política marroquí se ha visto envuelta en un tira y afloja de tensiones entre el palacio real y el Gobierno. Aunque con la nueva Constitución, aprobada en julio, el rey Mohamed VI haya cedido en algunas de sus prerrogativas, muchas han sido las polémicas que han salpicado a una sociedad acostumbrada a escuchar una única voz: La del monarca. No obstante, no han sido las opiniones del ministro de Justicia, Mustafa Ramid, contra los turistas que “pecan” en Marraquech, ni la subida de la fiscalidad sobre las bebidas alcohólicas (entre un 13 y un 50 por ciento) lo que ha desatado más controversia en Marruecos. El mayor pulso entre el primer ministro, Abdelilá Benkiran, líder del autodefinido partido islamista moderado, y el soberano y su entorno ha ido de la mano de la propuesta de reforma de la televisión pública.
En abril de este año, el ministro de Comunicación, Mustafa el Khalfi, anunció una iniciativa para obligar a los dos principales canales (TVM y 2M) a retransmitir los cinco llamamientos diarios a la oración, a los que todo buen musulmán debería atender. Además, esta reforma incluía la difusión de la oración del viernes y la inclusión de programas religiosos en su parrilla en contraprestación a la reducción de las horas de programación en francés. Así, este ministro que prefiere hablar en inglés antes que en francés, proponía que 2M, la cadena más francófona, emitiera la mitad del tiempo en árabe, un 30 por ciento en amazig (lengua bereber) y el 20 por ciento restante en francés y español. También que el gran telediario francófono se retrasará más de dos horas, hasta las once de la noche.
Y aquí no acababa la cosa. Lo que realmente abrió la caja de los truenos con el anuncio de esta reforma, tachada por la oposición marroquí como un intento de islamizar la televisión, fue la supresión de la publicidad de loterías y apuestas hípicas a las que juegan tres millones de marroquíes y que en 2011 reportaron al Estado 583 millones de euros. Esta medida, que responde a la reprobación islámica sobre los juegos de azar, ha sido la gota que ha colmado el vaso y ha llevado al regente a zanjar el asunto y a abortar la islamización de la televisión que planeaba el Ejecutivo, que gobierna en coalición con otras tres formaciones desde enero de este año.
A. Benkiran y Mohamed VI.-
A pesar de que en la nueva Ley fundamental de Marruecos, que sustituye a la aprobada en 1996 durante el reinado de Hassan II, se transfieren algunos de los poderes del monarca al jefe del Gobierno, Mohamed VI sigue conservando buena parte de sus prerrogativas. De este modo, continúa siendo el Comendador de los Creyentes, es decir, el jefe espiritual de los musulmanes marroquíes; el jefe máximo de las Fuerzas Armadas; preside el órgano que regula la Justicia, nombra a los magistrados; y puede destituir a los ministros tras consultar con el jefe del Ejecutivo. De esta forma, aunque desde julio de 2011 se limite a nombrar al primer ministro en el seno del partido vencedor de las elecciones (hasta ese momento lo elegía incluso fuera del Parlamento), el rey en Marruecos sigue teniendo la última palabra. Y esto es lo que ha ocurrido con la televisión pública marroquí, la única existente en este país.
Pero este alarde de apoyo a la pluralidad lingüística y cultural de su pueblo no debe confundirse con una defensa generalizada de Mohamed VI a la libertad de expresión. Según un artículo publicado en febrero de este año por el diario El País, “Abdessamad Haydur, de 24 años, apareció en unos vídeos, colgados en Youtube, a principios de mes en plena revuelta de Taza, una ciudad cercana a Fez, en los que insultaba al rey Mohamed VI llamándole ‘dictador’, ‘asesino’ y ‘perro’. Detenido el jueves de la semana pasada fue juzgado el lunes, sin abogado defensor, y condenado a tres años de cárcel”. Otro caso, que expone este artículo de Ignacio Cembrero titulado Marruecos castiga caricaturas e insultos al rey en las redes sociales, es el de Walid Bahoman, de 18 años, que “colgó en Facebook caricaturas y vídeos satíricos, divertidos pero no insultantes, del monarca. Detenido y torturado, según relató su madre a la web informativa Lakome, compareció ante el juez el 7 de febrero e ingresó en un centro penitenciario para menores”. Y es que, pese a que con la nueva Carta Magna, el rey ya no sea sagrado, su persona es inviolable, por lo que los posibles excesos siguen siendo duramente sancionados.

Fotografía tomada en Marruecos por P. Cerezal.-























         
En Marruecos no pasan desapercibas la marea de antenas parabólicas que nacen de sus tejados. La mayoría son de fabricación casera, pero cumplen su objetivo de llevar a las casas marroquíes imágenes de otros países, de otras lenguas que no entienden, y que aún así también desempeñan el propósito para el que fueron instaladas. Más que la conexión exterior, lo que se busca es desconectar. Lo explica muy bien Pablo Cerezal, autor del artículo Justicia y desarrollo en Marruecos que fue publicado el nueve de mayo en el blog África no es un país: “El mismo día que la televisión pública explicaba cómo, gracias a la decisión del monarca alauí, la programación permanecería invariable y no se incluirían nuevos contenidos religiosos, pude sorprenderme al comprobar que Abdelkader, el hijo mayor de Touria, abandonaba su cómodo reposo y se acercaba a la vieja televisión para sintonizar un nuevo canal. (…) Fue aquel día en el que el mensaje del monarca se vio amputado por Abdelkader, al sintonizar un nuevo canal, que decidí quebrar la quietud familiar en busca de respuestas. ¿Y el rey?, ¿por qué cambiar de canal cuando se informa en la televisión de sus decisiones?, ¿no sería oportuno prestar mayor atención? Al fin y al cabo es obligada una foto con su efigie en cualquier inmueble público o comercio privado. Será por algo”. La respuesta que obtuvo de este marroquí podría extrapolarse a la mayoría del pueblo de Marruecos: “asegura respetar la figura del soberano pero no perder tiempo en conocer sus decisiones. La vida continúa y las normas que Mohamed VI sancione o rechace no le impedirán a Abdelkader levantarse cada día a las 5 de la madrugada para abrir el pequeño puesto de golosinas en que trabaja (…)”.

Manifestación de salafistas en Túnez.-
Cuando la religión forma parte del programa político de quienes representan al pueblo la libertad corre el riesgo de transformarse en ofensa. Los ejemplos de Marruecos y Túnez, aunque distintos, dejan patente lo que la ola de cambios ha arrastrado hasta el mundo árabe, donde la cuestión religiosa permanece a flote. No sólo se divisa con lo ocurrido en las televisiones de estos dos países, también en Túnez sigue estando reciente el intenso debate vivido por la inclusión de la ‘sharia’ (Ley islámica) en la Constitución, que finalmente ha sido descartada como principal fuente de derecho en la creación de la Carta Magna tunecina que se prepara desde finales del año pasado. Por ahora, ni con la televisión en uno ni con la inclusión de la ‘sharia’ en la Ley Fundamental de otro, el Islam ha ganado peso a los derechos sociales recientemente conquistados. Sin embargo, el caso tunecino deja patente que la libertad de expresión también trae consigo voces que quieren dejarse oír tanto o más como las que trajeron la revolución que derrocó la represión. Los ruidosos salafistas, los islamistas más radicales, han aparecido de la nada. “¿Dónde estaban hasta ahora?”, se pregunta Óscar Gutiérrez en su artículo Túnez resiste la embestida salafista, publicado por El País el nueve de abril. “Estaban ahí, pero en silencio”, le responde el presidente del Parlamento tunecino, Mustapha Ben Jaafar. Antes de que cayera el anterior régimen de Túnez, el pueblo tenía que recurrir a los trucos para profesar su religión, ya que las prohibiciones por mostrar prendas o ritos islámicos en público eran frecuentes. Desde que la calle se ha abierto a la libertad, otros gritos comienzan a oírse y los salafistas, acostumbrados a permanecer en la sombra, se han hecho visibles.

miércoles, 9 de mayo de 2012

De la françafrique a la ‘eurafrique’ de Sarkozy y el futuro de un pueblo atado por la globalización como nueva forma de colonialismo



Con menos de cinco décadas de independencia, el continente africano se muestra prudente con el nuevo gobierno elegido este domingo en las elecciones presidenciales de Francia. Una cautela especialmente palpable en los 17 países históricamente vinculados a París. Acostumbrados a una política tradicional como la françafrique, destinada a preservar una esfera de influencia en la antigua colonia francesa, esta expectación no es proporcional a los kilómetros que separan ambos territorios, más bien al contrario. Y es que, en palabras del exministro de Exteriores francés, Jean Sauvagnargues, África es “el único lugar en el mundo en el que Francia puede por sí solo influir en la política”.

Nicolas Sarkozy.- REUTERS
Francia ha dicho adiós al neoconservadurismo ideológico y a la política liberal económica del ya expresidente Nicolas Sarkozy, apostando por el cambio hacia el socialismo y un crecimiento que no esté colapsado por recortes abusivos. “Europa nos está mirando, la austeridad ya no puede ser la única opción”, ha proclamado el líder del Partido Socialista francés, François Hollande, tras su victoria este domingo en las urnas con un 51.62 por ciento de los votos. Sin embargo, el interés que suscita este nuevo rumbo no sólo proviene de la Unión Europea y sus ciudadanos, África también mira desde abajo.
En mayor o menor medida, la política interior y exterior de un país están relacionadas entre sí de manera más o menos estrecha. No se retroalimentan, pero están conectadas en función de la intensidad del vínculo que las una en cada Estado, de acuerdo con sus propias circunstancias. En este sentido, el papel que Francia ostentó en África como imperio colonial sigue muy presente en el contexto de sus relaciones, en las que el peso de la historia aún está patente.

DEL COLAPSO IMPERIAL A LA CREACIÓN DE LA FRANÇAFRIQUE
Durante la Segunda Guerra Mundial, el imperio colonial francés comenzó a hundirse al tomar el relevo en sus territorios ocupados diferentes potencias extranjeras. En el caso africano, el Reino Unido en Siria, Líbano y Madagascar; también junto a Estados Unidos en Marruecos y Argelia; o en Túnez, con Alemania e Italia. Sin embargo, como líder del Gobierno provisional de Francia, Charles de Gaulle restableció gradualmente el control francés en la zona hasta crear la Unión Francesa, incluida en la Constitución de 1946, que vino a sustituir al antiguo imperio colonial en un periodo en el que las descolonizaciones comenzaron a emerger y la histórica figura del colonizador empezaba a ponerse en duda por la opinión pública occidental.
Pero Francia no estaba dispuesta a perder su liderazgo más allá de sus fronteras. Las violentas represiones a las insurrecciones de las colonias francesas en África que acontecieron a mediados de la década de los cincuenta del pasado siglo, llevaron al país galo al desgaste militar, sobre todo en Argelia, territorio particularmente problemático de recuperar debido al gran número de colonos europeos que se había establecido allí en los 125 años de dominio francés.
La Unión Francesa ya no servía, pero lejos de suprimirla fue sustituida en la nueva Constitución de 1958 con la adhesión al poder de este mismo año de de Gaulle. Bajo el nombre de Comunidad Francesa, sólo Guinea rechazó por referéndum formar parte de la nueva organización colonial. Poco a poco, las limitaciones del poder francés en sus colonias se fue mostrando más visible y se plasmó en 1962 con la independencia argelina en los Acuerdos de Evian de 1962. Tras esto, se le concedió a casi todas las colonias africanas su independencia a través de referendos locales. La Comunidad Francesa también quedó obsoleta, pero un nuevo invento se materializó en medio de una sociedad cada vez más proclive a defender los derechos de los pueblos a su libre determinación.
Con la resolución 2625 de la Asamblea General de la ONU, fruto de la Carta Magna de la descolonización de 1960 y de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de 1966 que por fin incluyeron en la Declaración Universal de Derechos Humanos la libre determinación, todos los países con representación en la Asamblea, también los Estados Occidentales, apoyaron con su firma el 24 de octubre de 1970 la idea de que la descolonización es necesaria para la autodeterminación, reconocida por fin como derecho de todos los pueblos que conlleva obligaciones para todos los Estados. Fue entonces cuando Francia sustituyó el gobierno directo en sus antiguas colonias por uno formal, en el que de cara a la opinión pública se percibiera la empatía del que fuera su imperio de no dejar a estos jóvenes países a su suerte, fomentando lazos de cooperación a través de ayudas. Este nuevo invento denominado ‘françafrique’ en realidad es una vieja estrategia. Se llama dependencia.

EL PASO POR ÁFRICA DE SARKOZY COMO CANDIDATO
Casi cuatro décadas después, un candidato a presidente francés se compromete a acabar con la françafrique si resulta elegido, y “a terminar de una vez por todas de tratar indistintamente a las democracias y a las dictaduras” en el continente africano. Era Nicolas Sarkozy, quien ya ostentaba la presidencia del partido conservador Unión por un Movimiento Popular (UMP), y que se autoproclamó en este discurso “el amigo de los africanos”. Era el año 2006, unos meses antes, en la antigua colonia francesa de Benin, en su papel de ministro del Interior de Francia se encontraba en visita oficial para promocionar su política de selección de la inmigración, que defendía combatir la irregularidad migratoria y restringir el derecho de asilo. Habían pasado ya más de diez años desde la ‘traición’ que dividiera en 1995 el voto oficialista en el partido neo-gaullista Reagrupamiento para la República (RPR), en la que Sarkozy se posicionó a favor de la carrera presidencial de Balladur, con quien había debutado hacía dos años en su Gobierno. 
J. Chirac y N.Sarkozy en los años ochenta.-
Este abogado, hijo de un expatriado húngaro, emprendió su recorrido en política de la mano de los líderes de RPR, Charles de Pasqua y Jaques Chirac, sin embargo, ya como aspirante a ocupar el Elíseo, su inicio, aunque vertiginoso, quedaba muy lejos, tanto como su posicionamiento en contra de Chirac. Por ello, no dudaba en denunciar la política africana de quien era su compañero de partido, un claro representante de la françafrique que no dudó en afirmar en una ocasión que “África no está preparada para la democracia”. Pero su crítica era un tanto peculiar, ya que defendía el fin de esta política tradicionalmente defensiva de París sobre África y al mismo tiempo no dudaba en recalcar la actuación positiva que había tenido sobre el continente africano la colonización francesa: “La verdad es que no han existido muchas potencias coloniales en el mundo que hayan hecho tanto por la civilización y el desarrollo y tan poco por la explotación”. En su discurso, mientras criticaba las tramas de la françafrique, matizaba: “Ningún país del Norte dedica tanta atención a África como Francia. Ningún país se toma tan en serio la estabilidad, el desarrollo y el éxito de los países africanos”. Y esto no se debe, según el entonces candidato Sarkozy, a los intereses estratégicos que África ofrece. “Debemos dejar de repetir que Francia se encuentra en África para expoliar los recursos, pues no tenemos ninguna necesidad económica del continente africano”, a lo que añadía, “Francia está en África por ambiciones mucho más amistosas”.
Esta doble visión ‘amistosa’ del ya expresidentes francés se basaba en el control de la situación en función del territorio donde se desarrollara. Si era en el suyo, a través de políticas que agilizaban la expulsión de inmigrantes, si era en las antiguas colonias francesas, el control de que el que hubiera sido su imperio se siguiera asegurando la mayor parte del pastel. De hecho, durante su campaña electoral, Sarkozy se refirió a África sólo como una fuente potencial de la inmigración incontrolada, mientras de cara a la antigua colonia aseguraba que las empresas galas “Bouygues, Air France o Bolloré no necesitan la diplomacia francesa para existir y extenderse en África. Si son dinámicas es gracias a la antigüedad de su implantación, pues creyeron en África mucho antes que la mayoría”. Pero lo cierto es que, dos años antes de estas declaraciones, en 2005, siendo por aquel entonces ministro de Economía francés, Sarkozy ofrecía el récord hasta la fecha de mil millones de euros de subvención a las empresas de Francia instaladas en Argelia.

UNA DE CAL Y UNA DE ARENA: LA SARKOAFRIQUE
Ya en su cargo de jefe del Ejecutivo, cuando sólo llevaba dos años de mandato, visitaba por quinta vez suelo africano. Los líderes franceses siempre han sido los más frecuentes en el continente en relación a sus homólogos occidentales, pero Sarkozy marcaba un nuevo récord en 2009 con un viaje a la República Democrática del Congo (RDC). Su objetivo era alcanzar un ambicioso plan de cooperación económica con vistas a lograr la paz en algunos países en conflicto de la región. Dada la mezcla de motivos altruistas e intereses particulares, Sarkozy inspiraba a partes iguales esperanza y desconfianza entre el pueblo congolés. Su propuesta pasaba por buscar acuerdos entre la RDC, Ruanda, Uganda y Burundi para compartir recursos y llevar a cabo el desarrollo conjunto de la energía, el transporte y la infraestructura de telecomunicaciones. La estrategia de utilizar el palo y la zanahoria, es un arte que todos los presidentes franceses pueden presumir de ser maestros, y Sarkozy ha demostrado que él también domina la técnica. En estas regiones africanas, vendía el desarrollo económico y la cooperación como clave para consolidar la paz. En otras, donde los regímenes no son presidencialistas sino dictatoriales, el exlíder francés tampoco ha tenido problemas para hacerse entender. Si Níger es para Francia la piedra angular de extracción de Uranio, ahora tiene puesto el ojo para que Guinea Ecuatorial se convierta en la de explotación africana de petróleo.
N.Sarkozy y T.Obiang.- C.Moya, EFE
Este año Francia renueva la licencia de explotación de los pozos petrolíferos y pretende conseguir por parte de Guinea mejores condiciones y una rebaja sustancial del canon fijado. En este contexto, el pasado 27 de marzo una agencia de prensa filtró a los medios de comunicación que los jueces Le Loire y Grouman solicitaban orden de arresto internacional contra Teodoro Meguema Obiang, hijo del presidente guineano, por malversación de fondos y blanqueo de capitales. Se afirmaba, además, que esa orden ya había sido aceptada y se ejecutaría de inmediato por la Interpol. Sin embargo, lo cierto es que la petición de arresto se hizo el día tres de marzo y aún no tiene respuesta, por lo que, según la legislación francesa, todavía no es efectiva y no se puede cursar. Es decir, la Interpol no está buscando al hijo de Obiang. Aún así, Francia ha logrado su objetivo de ejercer presión para que estas condiciones mejoren. De hecho, en Guinea Ecuatorial se ha desatado una campaña para apartar a Teodoro Meguema Obiang del poder y dejar paso a alguno de sus hermanos, más favorables a los intereses galos.
De este modo, la política françafrique no se terminó con Nicolas Sarkozy. Tanto es así que a principios de marzo de 2010, el jefe del Ejecutivo en Francia inauguró una conferencia internacional en París dedicada al futuro de la energía nuclear a la que fueron invitados 65 países, todos árabes y africanos. Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Jordania, todos ellos candidatos a adquirir la tecnología gala, enviaron a sus ministros de Energía y altos funcionarios del Estado.

N.Sarkozy y A.Wade, expresidente senegalés.-
Sin embargo, la práctica todavía estaba por llegar cuando fue recién elegido presidente de la República de Francia. Entonces, en una visita oficial a Senegal en julio de 2007, retomó su discurso en contra de la françafrique y durante una recepción en la Universidad Cheikh Anta Diop, en Dakar, lanzó su propuesta de crear una nueva política que denominó ‘eurafrique’. Se trataba de un nuevo marco de relaciones entre África y Europa que vendría a remplazar la política habitual entre Francia y los países africanos. En realidad, este nuevo término venía a europeizar la actitud tradicional gala en el escenario africano, pues el trasfondo de esta nueva propuesta pasaba por incitar la firma del Acuerdo de Cotonú (2000), estancado en complicadas negociaciones. En esta nueva alianza entre la Unión Europea y los países de África, el Caribe y el Pacífico, se pretendía poner fin a treinta años de preferencias comerciales. Los acuerdos, que son válidos hasta el 2020, aunque revisables cada cinco años, implican la liberalización de los intercambios comerciales y la aplicación de reglas reforzadas en ámbitos como competencia e inversión.
En este contexto, Sarkozy volvió a seguir su habitual pauta de dar una de cal y una de arena. Mientras defendía las ventajas de la eurafrique en el marco de los Acuerdos de Cotonú, instaba a los jóvenes universitarios a dejar atrás el rencor hacia la colonización. Como argumento, reconocía el “gran error” ya pagado por quienes vieron derrumbarse el sueño imperial. De este modo, admitía que los colonizadores cometieron crímenes y saquearon el continente, pero también “dieron” construyendo infraestructuras, aportando una cultura. Como colofón, el ya expresidentes francés añadía: Es “la civilización musulmana, la cristiandad, la colonización, más allá de los crímenes y faltas que fueron cometidas en su nombre, y que no son excusables, las que abrieron los corazones y las mentalidades africanas a lo universal y a la historia”.
Por supuesto, estas declaraciones no llegaron a ser resaltadas por el foco informativo occidental, pero la prensa africana no dejó que pasara desapercibido. En el periódico Walf Fadjri, El Hadj Amidou Diallo respondía a las declaraciones del entonces jefe del Ejecutivo galo que sí “construyeron carreteras y puertos, pero para exportar mejor las riquezas; hospitales, para que la producción no se interrumpiera; y escuelas, para disponer de cuadros con los que mantener el sistema colonial”.

De este discurso en Senegal, llama también la atención que quien promoviera la restricción selectiva de inmigrantes como ministro de Interior francés, afirmara que “las civilizaciones son grandes en la medida de su participación en el gran mestizaje del espíritu humano. La debilidad de África, que ha conocido en su suelo tantas civilizaciones brillantes, fue que durante mucho tiempo no participó lo suficiente en este gran mestizaje. África ha pagado caro esta desvinculación del mundo que la ha vuelto tan vulnerable”. Palabras que chocan con una plataforma presidencial que le llevó al Elíseo, donde apelaba a prestar más atención al control de los flujos migratorios.
Como uno de los artesanos de la UMP, proyecto partidista que aglutinó al grueso del centro-derecha francés y que trascendió el viejo gaullismo social con la plena aceptación de los planteamientos liberales, es difícil entender la escasa trascendencia de este planteamiento. Sobre todo, cuando hace un año que el parlamento francés aprobó la quinta Ley de inmigración redactada en el país desde 2003, tres años después de que comenzara en Europa el fenómeno de la inmigración irregular. En este texto, que fue votado en contra por la izquierda, se endurecen las condiciones de acogida de las personas extranjeras sin papeles en suelo francés, hasta el punto de que modifica una norma que obligaba al Estado a acoger a los inmigrantes enfermos que no pudieran hacer frente a su curación en su país de origen. Ahora, París precisa que solo se acogerá a aquellos inmigrantes cuyo medicamento no exista en el país del que vienen. Además, esta ley también establece "zonas de espera especial", campos delimitados que se habilitarán en situaciones en que exista una gran y repentina afluencia de inmigrantes irregulares a fin de facilitar su expulsión.
En relación al mestizaje del que hacía bandera Sarkozy en suelo senegalés, también llama la atención el veo al burka que entró en vigor hace algo más de un año en Francia. La legislación que oficialmente prohibe "disimular el rostro" en todo el espacio público fue aprobada por el Parlamento en otoño de 2010. El Gobierno había previsto un periodo transitorio de seis meses antes de su aplicación. La ley prevé una multa de 150 euros y/o un cursillo de ciudadanía para quienes usen la prenda y se aplica en todo el espacio público, incluida la calle. En el caso de quienes obligan a llevar el velo integral, la sanción es de hasta un año de cárcel y 30.000 euros de multa. Se estima que algo menos de 2.000 mujeres visten un burka o un niqab en Francia, donde viven entre cuatro y seis millones de musulmanes.

Cuando ostentaba la candidatura a la presidencia francesa como cabeza de lista de UMP, Nicolas Sarkozy defendía una ruptura de la tradicional relación galoafricana: El fin de la françafrique y del trato interesadamente igualitario entre las democracias y las dictaduras en el continente africano. Ni una cosa ni la otra.
Después de todas las informaciones que han surgido acerca de la supuesta financiación del régimen de Muamar Gadafi a la campaña de Sarkozy en 2007, nuevos noticias se han publicado en los medios, sin mucha trascendencia, sobre otras posibles irregularidades en el entorno del expresidentes galo a sólo tres días de la segunda vuelta de los comicios.  Esta vez, se trata del presunto uso de cierta presión judicial a mandatarios africanos para que colaboren con los gastos de la campaña y que está vinculada al caso guineano de la presión en las condiciones de renovación de las extracciones de petróleo de las compañías francesas.
N.Sarkozy y D.Sassou Nguesso.-
Aunque ha salido ahora a la luz, este nuevo caso se remonta a marzo de 2007, cuando Daniel Lebègue, un hombre que ha llevado a cabo tareas oficiales para el Estado francés, interpuso una demanda en nombre de Transparency International contra el presidente de Gabón, Omar Bongo, el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, y el mandatario de la República Democrática del Congo, Denis Sassou Nguesso, bajo la acusación de "ocultamiento y malversación de fondos públicos". Finalmente, Lebègue cambió de opinión y solo la mantuvo activa contra el hijo mayor del presidente de Guinea Ecuatorial. Las causas para que se olvidara de Gabón y del Congo no han sido del todo transparentes, pero es un hecho la presión que Francia está ejerciendo sobre Guinea para que mejore las condiciones de explotación de petróleo. Además, el presidente Obiang lleva tiempo mostrando pública simpatía por el socialdemócrata François Hollande y se ha negado a colaborar generosamente a los fondos de los partidos políticos en las últimas campañas a las elecciones generales, como si parece haberlo hecho el Congo, Gabón y otros países francófonos más receptivos a estas sugerencias.
N.Sarkozy y O.Bongo.- AFP









¿Y AHORA?
Tras cinco años de mandato del partido conservador UMP, el pueblo galo ha optado por no conceder a Sarkozy una segunda oportunidad como presidente con un porcentaje de votos de 48.38 por ciento en la segunda vuelta de las elecciones. Es el síndrome de la cabeza de turco, que azota a los gobiernos de Europa tras la crisis económica que comenzó en Estados Unidos en 2008, y a la que el electorado parece aplicar, a la luz de los resultados que uno a uno se han ido alcanzado en los distintos procesos electorales del continente, el refrán de ‘se recoge lo que se siembra’. De este modo, el argumento del voto parece no ser tanto la ideología política como el cambio.
No es así, sin embargo, como se percibe desde África. El medio de comunicación digital Mundo Negro, cita a un periódico de Burkina Faso que recoge la impresión de los africanos de que serían “muy ingenuos si creemos que con los socialistas en el poder nuestros lazos en el país van a mejor”, pero añade más adelante que ni Hollande, ni sus antecesores son expertos en África, por lo que no han tenido contacto con la realidad del continente, lo cual interpretan con un optimismo prudente: “Esto genera una gran incógnita, pero al mismo tiempo un punto positivo, ya que los africanos no tienen ningún precepto negativo en contra de él”. Según esta publicación, lo que el pueblo africano espera del nuevo líder francés es “un cambio rápido en las relaciones diplomáticas y las medidas correctivas en el sector empresarial, para una mayor justicia económica a favor del continente”.
F.Hollande y N.Sarkozy.- REUTERS
No podemos afirmar si la françafrique sufrirá algún cambio que por una vez resulte favorable a África, tampoco conocemos que pretende hacer el nuevo Ejecutivo socialista con la ley de Inmigración, todo esto está por venir. O no. Pero lo que sí es bastante probable, aunque mucho menos necesario, es que con la victoria de Hollande y el cambio de gobierno en Francia, se pueda producir una investigación independiente y no controlada por el aparato del partido de Sarkozy, que pueda aclarar si hay algo de cierto en los escándalos de financiación irregular y los métodos poco ortodoxos sobre el gabinete político del anterior presidente galo.