Decía Ludwig Wittgenstein: "Los límites de mi lenguaje son los los límites de mi mundo". Como este filósofo austriaco, este blog literario y de actualidad trazará una ruta con noticias que vayamos encontrando a lo largo del globo e impresiones personales de un camino que tiene África como meta.
Retahílas literarias junto a un mapamundi periodístico, donde las palabras que más brillan son las que quieren guiar la luz del foco informativo al gran continente olvidado.
domingo, 5 de julio de 2015
Cabo Verde, más de cuarenta años de Islas útero
Primero
fueron esclavos, luego su opresión recibió la etiqueta de colonizados, ahora
son caboverdianos y este domingo celebran cuarenta años de soberanía. El
archipiélago volcánico de Cabo Verde está marcado a fuego por la lírica, en sus
orígenes de leyenda y en su independencia, que mucho antes que política fue
cultural y vino de la mano de una revista.
La
leyenda cuenta que cuando se creó el mundo fueron arrojados diez granos de
tierra que el viento se encargó de desperdigar a barlovento y sotavento. Así se
dividen las diez islas que forman Cabo Verde, esos deus grazinhos de terra que narra la tradición oral que fueron a
caer en el Atlántico, muy cerca del extremo más occidental de África, la
península de Cabo Verde, que da nombre a este Archipiélago convertido en país
desde el cinco de julio de 1975, cuando dejó de ser oficialmente colonia de
Portugal. Sin embargo, cuatro décadas antes de que esto ocurriera la identidad
reprimida de los caboverdianos ya había salido a la luz a través de la revista Claridade. Y lo hizo precisamente a raíz
de los medios que había puesto Portugal para justificar la necesidad de
establecerse en el Archipiélago.
Imagen sobre la esclavitud tomada de profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com.es.-
Cuando
en el siglo XV los portugueses desembarcaron en la isla de Santiago lo hicieron
para quedarse. Allí constituyeron la que llegó a ser la ciudad europea más
longeva del Trópico, Cidade Velha. Normal, era un chollo, en las islas no había
un alma y África estaba al lado repletita de esclavos que transportar hacia
América. Así, el Archipiélago macaronésico se convirtió de la mano de Portugal
en el lugar ideal para albergar a los esclavos africanos hasta que les llegara
el turno de ser vendidos al Nuevo Mundo.
Con
el paso del tiempo, el motivo de que Cabo Verde se convirtiera en una tierra
desde la que partir ya no era la esclavitud. Desde que fue abolida en el siglo
XIX, las generaciones nacidas de colonos y esclavos que ya en ese momento
habitaban las Islas, empezó a emigrar en masa hacia América y África. Una
emigración que no cesó en tanto en cuanto la sequía y la pobreza no dejaron de
asolar a los caboverdianos.
Mientras
tanto, la Metrópolis tenía que justificar de cara al sistema internacional la
propiedad de unas tierras que estaban a miles de kilómetros de su nación. Por
ello hizo de Cabo Verde baluarte de la necesidad civilizadora de los
territorios colonizados bajo su bandera. Por ello, ya en 1842 instalaron la
primera imprenta en este territorio, para la edición del Boletín Oficial, eso
sí, pero que trajo consigo una creciente incitación a la lectura. Además
crearon un centro de enseñanza, el Seminario-Liceo de San Nicolau, y hasta una
biblioteca en Praia, que hasta bien avanzado el siglo XIX sería la única de
toda el África portuguesa. Todo ello fue el caldo de cultivo de los impulsores
de la cultura caboverdiana, una rica fuente de creación como vía de escape que,
si bien tiene en la música su arrorró, es en la literatura donde reside su
despertar.
Baltazar Lopes, en el extremo de la derecha, y Jorge Barbosa, sentado al medio / Foto tomada de http://amnhoroque.blogspot.com.es/
Obra del pintor caboverdiano Kiki Lima.-
Como
si fueran luciérnagas en la oscuridad, Jorge Barbosa y Baltazar Lopes se
pusieron al frente de Claridade.
Junto a otros muchos escritores, este proyecto literario que publicaba
periódicamente prosa de ficción, sacó a la luz una realidad en la que se
reconoció todo caboverdiano, marcada por tres ejes que son un todo: mestizaje,
el contraste y la añoranza. Una mezcla
presente de raíz, por sus orígenes fruto de oprimidos y opresores, por las
fuentes culturales europeas, africanas y americanas de las que a lo largo de su
historia han bebido; y sobre todo por el sentimiento de sodade, esa suspiro que surge tanto al marchar de la tierra natal
como al quedarse y soñar con progresar. Por eso, Cabo Verde son islas útero,
porque su seña de identidad es el sentir que no hay nada como el calor del
hogar y al mismo tiempo desear salir a lo que debería ser la vida. Una
mescolanza de contrastes que en el caboverdiano cobra su propia armonía.
La caboverdiana Cesária Évora, madre de la Morna,
canta a la 'Sodade' en su álbum Miss Perfumade (1992).-
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